Domingo, Mayo 31, 2020
   
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FRAUDE A LA VISTA: Ángel Pujalte*

“Del aprendizaje necesario”

He señalado la inmadurez democrática de nuestra sociedad. Una no relacionada con el paso del tiempo, como la evolución orgánica natural en los seres vivos. Etapa que trae la simple marcha del tiempo y confunde con la errónea creencia que cualquier cosa madura sola en forma indefectible y a pesar de todos los apesares. Pero no envejece igual lo artificial que lo natural.

La madurez democrática, como la emotiva y racional, son estados de desarrollo de artificialidades, de postizos, de cualidades que no se insertan, desarrollan, sofistican y refinan en forma espontánea ni automática, que son modificaciones que no obedecen a cambios naturales ni son innatos del hombre, sino que son consecuencia de ordenadas alteraciones externas artificiales. De las que hay un infinito de posibilidades inconvenientes y un mínimo mínimorum convenientes.

Al no ser el hombre animal racional, ser humano ni democrático, sino un simio bípedo sin rabo con potencial racional, humanizable y democratizable, se le deben inocular de fuera los contenidos y relaciones de la racionalidad, el humanismo y la democracia, sin los cuales ningún simio, por muy homínido que nazca, llega a ser un animal racional, humano ni demócrata.

Por nacer con el cerebro vacío, no se puede artificializar de la mejor manera solo. Cada quien construye su propia referencia del mundo, su Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM), con lo que puede, con lo que encuentra a su alrededor a su alcance. Si nadie lo recibe, introduce, orienta y adapta al mundo, pues la ECOM que resulte será muy deficiente; si se alimenta su cerebro con basura, construirá su ECOM con basura; si se le forma con buenos elementos, construirá una buena herramienta.

La ECOM del ciudadano debe incluir estructuras y subestructuras necesarias para ser racional, humano y demócrata. La ECOM es la explicación del mundo que cada quien desde que nace, con ayuda o sin ella y de acuerdo con el tipo y la calidad de la ayuda que reciba, construye en su cerebro como su referencia personal del mundo, su herramienta de adaptación al lugar donde se encuentra.

Esta es una labor principal de las gentes que reciben a los nuevos pobladores. Y nadie puede dar más de lo que tiene. Los hijos de gente silvestre, cuyos padres les dieron alimento, abrigo y cobijo, pero no les formaron el cerebro, no les transmitieron la información y herramientas necesarias, recibirán alimento, abrigo y cobijo, sin que los que los reciben les puedan formar el cerebro, al no poder transmitirles la información y herramientas indispensables para hacerse racional, humano y demócrata, por carecer de ella.

Esta labor es una responsabilidad principal familiar. Pero el número significativo de población silvestre obliga a buscar otras formas de apoyar la racionalización, humanización y democratización de los habitantes, de las que hay dos formas: la educación formal y las reglas de juego con vigencia fáctica en la cotidianidad social.

Lo que destaca la importancia de la educación formal en el desarrollo social. Y la necesidad de revisar sus formas y contenidos para cuidar que propicien conocer y respetar las reglas mínimas de convivencia, que inculquen la sociabilidad, que enseñen a apostar a la sociedad, a la unión de todos y confiar en las posibilidades del hombre. Recuerden que el primer objeto de la educación es evitar tratar con salvajes. La descomposición social actual constata consecuencias de equivocar los contenidos de la educación.

En todo caso, cualquier individuo carece de explicaciones para las cosas que nadie le ha enseñado y a las que nunca se ha expuesto. En nuestro caso una consecuencia del abuso político, además del atraso e injusticia social, es que la “democracia” sea una de esas cosas para las que la mayoría de la población carece de explicaciones y desconoce sus formas y relaciones, externas e internas. Algo que ignora porque nadie les ha enseñado su teoría y también por falta de contacto, nunca la han visto ni conocido de primera mano.

La sociedad mexicana necesita conocer e ilustrarse en todo aquello que desconoce, por haber estado aislada de ello. La ingenuidad política la expone la creencia que con la sola alternancia se desemboca en la democracia.

Afortunadamente, el intento oportunista que pretende capitalizar atraso y confusión, se puede aprovechar como un pedagógico ejercicio práctico. La estrategia regresiva de descalificar las elecciones es excelente para contrastar actos de buena y mala fe.

Una parte importante a diferenciar son las relaciones entre agente y medio. El agente es el político y el medio la sociedad. El medio no es homogéneo sino heterogéneo y abigarrado. Con tres partes más o menos proporcionales que son acríticas o fanáticas y una cuarta parte crítica o no fanática de ninguna franquicia política. Otras partes se consideran marginales y se sacan del presente análisis.

La falta de filosofías, ideologías o plataformas políticas racionales que diferencien y delimiten en forma lógica a una postura política de otra, hace que las preferencias por las ofertas no sea racional, sino puramente emotiva, por simpatía, (por carisma diría Weber). Lo que a su vez hace que la compatibilidad cultural sea factor de afinidad entre la gente y las franquicias políticas.

El hombre tiende a confiar en las personas con similar nivel cultural y sentido común. La gente es proclive a confiar en las personas que se expresan como ellos y dan explicaciones que les parecen plausibles, por similitud y afinidad de las ECOM. Los silvestres confían en los silvestres y los artificializados en los artificializados, y en la medida en que las estructuras se aproximan, crean en los “otros” la apariencia de predecibilidad, por la que se ven como iguales.

Las preferencias políticas terciadas delatan a una sociedad no homogénea, sino heterogénea. Lo cual en principio, no es malo. El eufemismo de “riqueza cultural”, también es “pobreza cultural”. Es riqueza en la medida que enriquece el análisis con diferentes puntos de vista. Pero es pobreza en la medida en que falta un nivel cultural mínimo que sustente el debate, la verdad y la convivencia social civilizada, desorden del que resulta un invalidante caos.

El problema no es que todos seamos diferentes y pensemos distinto, sino la falta de reglas de juego civilizadas, lo que elude buscar y acordar lo mejor para la mayoría y solo permite la imposición irracional en base a fuerza o número. Lo que impide la asociación en base a colaboración en la búsqueda de beneficios mutuos y lo único que rige es doblegar y someter a los demás, que se ven como enemigos.

Un nivel mínimo de educación ciudadana para la convivencia social implica no mentir ni engañar. Lo opuesto a nuestra normal cultura de montajes, públicos y privados.

Igual que nunca se demostró el fraude de 2006, tampoco se demostrará el de 2012. Cuya inconsistencia de ambos reclamos alcanza la forma y sustancia, que los deja como “fraudes” sin pies ni cabeza. El fraude esta en el reclamo, es el reclamo, que se empieza a desmoronar al revisar sus partes. El reclamo mezcla dos de sus formas posibles: de percepción y operación.

Llamo fraude de percepción al que deforma la apariencia propia o de los adversarios. Y en esto ningún político del mundo tiene nada que reclamar. Porque el material de trabajo del político es la percepción. Precisamente la labor del político es que la gente perciba algo de una forma o de otra. Que le de un peso o valor a algo y no otro. Por lo que es ridículo que un político se queje que le cambien la percepción a la gente, porque ese es precisamente su trabajo. Como que un futbolista se queje de que le quitan el balón.

El reclamo contra los medios es taimado ya que todas las franquicias políticas tienen sus propios medios y opinadores incondicionales. Y los medios son iniciativa privada y el objeto del derecho público es meter en cintura a los servidores públicos y no a los particulares.

La consistencia del político la determina si trabaja a favor de toda la sociedad, de una parte o solo suyo o de sus cómplices. Político es el que trabaja para la sociedad, el que trabaja para un grupo es mafioso y el que trabaja para si es un oportunista (idiota según los griegos). Alterar el estado de animo de la gente y azuzarla para buscar provechos propios o de grupo es inmoral y lo opuesto al buen político. Con lo que ya llevamos dos deficiencias de “político”: quejarse que sus adversarios le cambian la percepción a la gente y que desazona a sus seguidores para presionar y extorsionar con el estado de ánimo descontrolado.

El tema y materia de trabajo del político es el estado de ánimo de la población. El buen político es el que cuida el talante de la gente para propiciar los acuerdos de la mejor manera posible y la aceptación de los sacrificios (responsabilidades) necesarios a cambio de las promesas (derechos) que a cada quien le corresponde asumir. El mal político es el que desazona el estado de ánimo de la gente para utilizarla como amague o lanzarla contra los opositores para lograr sus fines aviesos, lo que cambia el juego de buscar lo mejor para todos a lo menos malo, al mal menor.

La falla principal de los que ahora se echan fuera, es que no eran políticos. Por eso hasta sus adversarios dicen que “hasta lo que hicieron bien, les salió mal”. Mucho hicieron bien y mal, pero lo que peor hicieron fue el manejo de imagen (de percepción) y estado de ánimo de la población. Es decir lo que es medular en la política, porque no eran políticos ni idea tenían de la política.

Lo que no es poca cosa, ya que lo que determina que la diversidad cultural en la población sea riqueza o pobreza, es la calidad de la política. El nivel con el que podamos confrontar ideas, ponernos de acuerdo y se respeten los acuerdos. Lo que los hechos demuestran por los suelos. Previo a cada contienda se acuerdan las reglas del juego, mismas que con las primeras señales se desconocen y en éste caso se empezaron a socavar y a descalificar desde antes que iniciara la contienda.

Un componente del confuso reclamo de “fraude”, es el operativo. Que la población vote por uno y otro aparezca como ganador. Ya sea por contar mal o cambiar el contenido de las urnas. Fraude que ya es inviable. Y el que lo declara ataca a los únicos inatacables en la contienda: a los ciudadanos que prestan su tiempo para prepararse, montar las casillas, organizar la votación, hacer el conteo y formalizar el acto, junto con todos los observadores.

El reclamo de voto por voto y casilla por casilla y ataques para desprestigiar a la autoridad electoral va en éste sentido. Y es donde se nota más claramente que el reclamo es un necio capricho. Pero la novedad de la democracia impide distinguir lo procedente de lo improcedente, lo correcto de lo incorrecto. Y es en este tipo de detalles donde debe haber aprendizaje de la sociedad mexicana.

Para que cada vez distinga mejor los absurdos y aporías, como buscar las fallas en las urnas. Si a la gente le “lavan el cerebro”, va a votar de acuerdo al lavado de cerebro. En cuyo caso no tiene sentido recontar las urnas, porque solo comprobaría que la votación no se alteró. Al descartar la participación ciudadana en las elecciones la manipulación de las urnas y los manejos fantasiosos como el hildebrando y los algoritmos que transforman a referencias accesorias e irrelevantes como es el PREP, en regidoras principales, solo dejan como terreno posible de fraude la compra del voto.

Lo que nos lleva a un terreno espinoso y con muchas aristas. Para empezar habría que distinguir donde empieza la compra-venta del voto aceptable y donde la inaceptable. Porque la mentada actividad política al final es la negociación de una oferta y la aceptación o rechazo de la misma.

Lo que cambia es el tipo de oferta y su perfeccionamiento: que puede ser de tutela del bien común de toda la sociedad o de beneficios particulares individuales o comunitarios.

Una oferta de beneficio para la comunidad es: una carretera, pavimento, drenaje, agua potable, una escuela, etc. La oferta de beneficio individual puede ser: una despensa, bulto de cemento, láminas de cartón o hasta dinero en efectivo o tarjetas de débito. Respecto al perfeccionamiento mientras más personales sean los beneficios es más inmediata la recepción de los beneficios, pero en todo caso el cumplimiento del compromiso es diferido (al día de la votación) y no comprobable (votación secreta).

En las ofertas particulares comunitarias se difieren tanto la entrega de la oferta como del pago y en cierta medida quedan condicionados. Si el político que prometió algo gana, puede que cumpla su promesa. Y la oferta menos directa y más abstracta es la de tutelar el bien común. Sin embargo es la que debe prevalecer y las otras dos deben desaparecer.

Cada una se apareja a un nivel cultural y en la medida que el nivel cultural de la población se eleve, se irán abandonando los procedimientos inconvenientes, perfeccionando la democracia y notando el bienestar y prosperidad material de la población. Lo explica la etimología de la palabra idiota. Para los griegos, idiota es el egoísta al que solo le interesan sus propios asuntos y se desentiende de los demás y de los asuntos comunitarios. (Idio=privado, particular).

Un habitante mientras más idiota sea, más ve lo suyo inmediato y menos a los demás y nada el conjunto. La población más idiota es la que acepta la despensa, bulto de cemento, láminas de cartón, efectivo o tarjetas de débito. Lo que no quiere decir que después cumpla, que vote por el que lo “compró”.

Lo interesante es la relación cultural con la forma de compra-venta política. Las personas más segregadas y abandonadas, las de formación política y educativa más precaria, prefieren lo palpable, inmediato y personal. En la medida que mejora la formación política y educativa se prefiere sobre lo inmediato personal, mejor venderse a cambio de beneficios para la comunidad. Y los de mayor formación venderán su voto a la oferta de mayor alcance para toda la sociedad.

No creo necesario aclarar que la mejor oferta, la que mayores beneficios derrama sobre la sociedad toda es la de mayor nivel, la de tutelar el bien común. Las que menos aportan son las de beneficios para la comunidad y la más mala de todas es la de beneficios inmediatos personales. Las de beneficios para la comunidad tienen de malo que normalmente son caprichos de legos, que no es raro que en el mediano plazo se vuelvan problemas.

La construcción de obras debe obedecer a una planeación profesional que contemple en el largo plazo todos los aspectos, relaciones y equilibrios materiales involucrados y la construcción de obras determinadas por políticos, empresarios o habitantes sin formación profesional, desorganiza al territorio.

Si hubiera una organización profesional seria de la Ingeniería Civil, una de sus tareas sería evitar este tipo de ofertas políticas y vigilar que todo se planee, que lo que se construya sea lo planeado y que se construya como se planeó.

Además de cuidar que a todo a lo que se llame Ingeniería Civil lo sea y que en todo en donde deba haber Ingeniería Civil, la haya. Por descuidar esto es que aquí al empezar la obra no se sabe lo que va a costar ni a tardar la obra y ni siquiera lo que van a entregar al final. En contraposición a cuando teníamos Ingeniería Civil, que se sabía lo que iba a costar y durar la obra y lo que se iba a entregar.

Y la peor oferta de compra-venta política: la de pagar con beneficios palpables, inmediatos y personales, no solo es la que menos beneficia a la sociedad, a la comunidad y al individuo que se vende, sino que es la más corriente y la que más desvirtúa la actividad política.

La que en vez de un acto racional de intercambio de ideas para ponerse de acuerdo, la transforma en un asunto comercial en el que tanto las personas como los compromisos se reducen a mercancías, en un acuerdo en el que todos se engañan y todos se devalúan.

Pero es un manejo que va aparejado al nivel cultural del vendedor y comprador, por lo que su existencia y vigencia entre todos los partidos políticos señala al abandono de la educación que instruye el Artículo 3º Constitucional como al de la educación política.

Al respecto la sociedad entrega a los partidos políticos apoyos financieros para que desarrollen una auténtica labor política, que implica su instrucción. Y el atraso en cultura política indica que se han robado el dinero sin desarrollar esa labor política que consiste en instruir a la población al respecto. Pobre sociedad a la que nadie enseña lo que debería y en vez desorienta.

La sociedad entrega enormes recursos a los políticos, como gobierno o partidos, que en ningún caso son para que se los robe, los malbarate, utilice para simular su labor o todo junto, se robe una parte, malbarate otra y otra la gaste en propaganda comercial y compra de conciencias.

Los recursos que la sociedad confía a los servidores públicos no son para que ellos a su vez los repartan entre grupos o personas sino para sembrar el futuro de todo el país. Donde no es solo un detalle el que esta fuera de lugar en la actividad política en el país, sino que hay muchas cosas que se deben corregir para que la política medio funcione como debiera. Pero, sin políticos ¿cómo?

La población debe palpar el cambio en el ambiente en que vive. Por eso debe prohibirse la publicidad y propaganda en medios masivos de comunicación, para obligar a los “políticos” a bajarse de su pedestal para ir a tocar puertas y darse baños de pueblo. Para que así los “representantes” traten de primera mano a la gente a la que se supone que representan y que no es raro que no conozcan y que sepan cómo viven y los problemas y necesidades tienen, lo que es la otra cosa, que no es raro que tampoco conozcan.

Si hay un verdadero fraude que esta en toda la actividad política y en todos los políticos y no nada más en un suceso por actos perversos que todos acostumbran. El ejemplo en los libros de psicología de la reacción de la cola cuando alguien se mete es esclarecedor. Según la psicología, cuando alguien se mete al frente de la cola, la gente protesta: a) porque el que se metió hace mal o b) porque el que se metió no fue él.

* Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

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