Sábado, Abril 04, 2020
   
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SAPERE AUDE: Ángel Pujalte Piñeiro

*“Semillas de confusión”

En El Universal el 10 de agosto de 2012, Jorge Pinto reconoce la devaluación de las palabras, pero la reduce a las de AMLO. Un beneficiario de la descomposición social, que explota una forma pragmática de aprovecharla, como surfista que se equilibra sobre olas que no genera ni gobierna, sino que solo se sirve de ellas sin preocuparle a donde lo lleven, ni lo que haga para no caer.

Pinto critica las acciones mediáticas anecdóticas y de escaso valor legal, que perjudican a todos (partido y país) con su amenaza a la tranquilidad y seguridad, corrupción de la tranquilidad, seguridad y clima social y daño a la economía y bienestar. Denuncia la inmadurez de atentar contra el estado de derecho en vez de salvaguardar y fortalecer las instituciones y el marco legal.

Recuerda que hay fascismo de derecha, (alemán e italiano) y de izquierda, (Mao), para probar que la esencia del fascismo no radica en la ideología sino en sus métodos. Pues en forma independiente de la filiación política y los argumentos, se reconoce en menospreciar y atacar al estado de derecho y burlarse de la democracia cuando no los favorece.

Como publiqué la semana pasada: los salvadores con promesas ilimitadas, profetas, mesías, caudillos, apóstoles, gurús y los delirios que los acompañan, son manifestaciones de una forma de demencia social generada por la desesperanza e ignorancia.

El mismo día en el mismo diario, José Fernández Santillán explica el momento político con la dicotomía entre gobierno de leyes con gobierno de hombres (Bobbio), o entre orden racional no arbitrario con el arbitrario (Weber). Continua recordando nuestros antecedentes de regímenes de caudillos que lo más que han permitido es la institucionalización autoritaria de las relaciones de poder y afirma que estamos en el trance de la construcción de una institucionalidad democrática. (que quizás, a la mejor podemos construir una institucionalidad democrática verdadera).

Para terminar denunciando el neopopulismo que acarrea el liderazgo carismático de AMLO que en vez de dirigir sus embates contra un partido o candidato, lo hace contra la institucionalidad democrática, en busca de doblegar a las instituciones de la República para ponerlas a los pies de un caudillo. Lo que no deja duda del talante fascista de su acometida.

Casualmente también ese mismo día y periódico, Macario Schettino encuentra inadecuada la interpretación geométrica entre izquierda y derecha, para explicar lo que ocurre en el mundo y México. Pero encuentra coincidencia entre lo que él llama pasado y lo que se acostumbra llamar izquierda y entre lo que interpreta como modernidad y suele calificarse como derecha. Aunque aclara que el “punto fino” es que la coincidencia no es exacta. (Por fin, ¿coincide o no? ¿Es fina por burda?).

Coincidencia que lo hace percibir a la “coalición de izquierda” como un aglutinamiento alrededor de la idea del nacionalismo revolucionario y ver al PRIAN o la derecha como una potencial coalición modernizadora. Para señalar que “las ideas” de izquierda y derecha “ya no explican mucho”.

Repasa los significados de la palabra “izquierda” para mostrar su extravío actual. Empieza recordando el sentido liberal que la “izquierda” tenía en la Asamblea Francesa, de donde nace la “definición geométrica”. O el sentido conservador de la derecha, cuando en México lo “conservable” (lo anterior) es el “régimen de la revolución”, que enarbola AMLO. No se puede conservar lo que nunca se ha tenido.

De donde concluye que la división entre izquierdas y derechas es un sinsentido absoluto, que es necesario resolver porque cree que “las decisiones que se deben tomar” van a “tratar de interpretarse en esta dimensión geométrica” (SIC) que no tiene sentido.

Y enlista absurdos que no se pueden considerar de izquierda o derecha, como las restricciones al mercado energético, el populismo fiscal o el capitalismo de compadrazgo. Para concluir que el dilema mexicano es dejar atrás el “nacionalismo revolucionario” o seguirlo arrastrando.

Así, los tres ven diferente lo mismo, por lo que interpretan y dan diferente significado, a lo mismo. Es así porque todos tienen construida una Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) diferente. Por lo que cada cual descifra lo que ve comparándolo con una estructura diferente, que le explica lo mismo, de diferente forma.

De todo lo dicho lo más certero es la frase con que empieza Jorge Pinto: “la devaluación de las palabras”. Aunque la echa a perder al reducirla exclusivamente a las de AMLO, cuando el problema trasciende al de un solo hablador.

Parte toral del problema es el diferente significado que las mismas palabras tienen para cada quien, por lo que al dialogar o acordar, en realidad se expresan o comprometen diferentes cosas. Es en hechos la Torre de Babel. Y al no coincidir el significado de los signos lingüísticos, es más remota la coincidencia en las relaciones entre los significados que se acuerdan o intentan fijar.

Pinto y Santillana coinciden en concluir que el comportamiento es fascista. Es una explicación certera pero insuficiente. Ya que el fascismo es solo una forma de irracionalidad. Una de sus presentaciones. Por lo que el eje de lo racional-irracional da una visión más general e incluyente del problema, al grado que aclara a todos los puntos de vista.

Para Pinto son fascistas los que atacan al estado de derecho y se burlan de la democracia. Para Santillana lo son porque el embate no es contra un partido o un candidato, sino contra la institucionalidad democrática en su conjunto. Pero como escribí la semana pasada, el fascismo, mesianismo, caudillismo y todo salvador semi sobrenatural manifiestan una demencia social generada por la desesperanza e ignorancia, descomposición social.

Desde la perspectiva del eje racionalidad-irracionalidad lo que observamos es una lucha entre la racionalidad contra la irracionalidad. Recuerden que el hombre no es un animal racional ni ser humano, sino simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y al que no se le inocula la racionalidad y humanismo no puede hacerse solo racional ni humano.

Así, el fascismo, mesianismo, caudillismo, profetas, gurus y todo salvador mágico en realidad son diferentes versiones de lo mismo. Machos alfa que buscan a cualquier costo ser el líder de la manada. Es la “inmadurez”, de un acto irracional, de bajos instintos, en el que la oportunidad determina las apariencias, formas y argumentos con que justifican romper el orden, la disciplina y perjudicar la convivencia social.

 Los binomios antípodas de gobierno de leyes contra gobierno de hombres; de gobierno de leyes contra gobierno arbitrario; de orden racional no arbitrario contra orden arbitrario; de régimen de instituciones contra régimen de caudillo; de institucionalidad contra populismo; de institucionalización de las relaciones de poder o institucionalidad autoritaria, en realidad consignan los resultados del avance social en el terreno educativo y cultural. El adelanto y homogeneidad lograda en el cuerpo social.

La explicación que más llama la atención es la “geométrica”. Tanto Pinto como Santillana comparten una subestructura en la ECOM que los hace coincidir más o menos en sus conclusiones. Saben que el fascista no respeta a las instituciones ni a los demás y hacen ver las analogías entre las características del fascista y el comportamiento del mesías tropical.

Pero el tercero se orienta o explica, con una referencia “geométrica”. Con una orientación que no orienta o una explicación que no explica nada. Y es aquí donde se puede ver claramente como una simple definición expone nivel, virtudes y deficiencias de la ECOM del portador. La mejor definición de cualquier cosa es la funcional. Aquélla que refiere y caracteriza el funcionamiento y efectos.

Al revisar la “definición geométrica” nos percatamos que no explica, aclara ni ubica nada. Y menos esta amarrada a nada. Por eso se presta a un juego de confusiones, que se dá de acuerdo a la forma en la que cada quien interiorizo cada cosa. La gente establece el significado de las palabras de acuerdo a los gestos y expresiones de los que le explican o rodean al momento de integrar la palabra al vocabulario, el concepto a la ECOM o interiorizarlo.

Esa insuficiencia permite relacionar y confundir conceptos tan disímbolos como izquierda con pasado, populismo y nacionalismo revolucionario o de derecha con modernidad y conservadurismo. Ni siquiera ubica entre si a dos cosas cualesquiera, porque lo de izquierda o derecha depende de la posición del observador. De allí que el problema sea pedirle a una definición más de lo que expresa.

Y la confusión de significados propicia anatemizar algunos. Como otorgar una connotación negativa a las palabras “nacionalismo revolucionario” al identificar con ellas a los abusos del viejo régimen. Grave, ya que lo que nos falta es una revolución, no una insurrección, desorden, rebelión, guerra ni lucha armada, que son otros significados de esa palabra. El significado que nos hace falta es el de: cambio, giro, transformación, movimiento. No podemos seguir actuando en la forma que nos trajo y mantiene en el subdesarrollo.

 Y también por esa misma opacidad y confusión, a ultranza se le da connotación negativa a la palabra nacionalismo. Cuando también nos falta un poco de amor propio, de atención a los asuntos comunitarios y solidaridad con nuestros connacionales. Pero la indefinición de la definición o la opacidad de la referencia, permite poner en el mismo lugar a palabras que en el diccionario tienen significados disímbolos.

Como confundir al revolucionario, que es el que busca un cambio profundo, cambiar de bases y procedimientos;

Con el de izquierda, que es un segmento del espectro político que considera prioritario el progresismo y la consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos (sociales) circunstancialmente denominados derechos civiles, frente a intereses netamente individuales (privados) y a una visión tradicional o conservadora de la sociedad, representados por la derecha política;

Con el liberalismo, que es un sistema filosófico, económico y político, que promueve las libertades civiles y se opone a cualquier forma de despotismo, absolutismo y arbitrariedad, apelando a los principios republicanos y siendo la corriente que fundamenta el estado de derecho, la democracia representativa y división de poderes;

Con el pasado, que todavía no hemos aclarado, resuelto ni digerido y en lo que nos falta trabajar mucho para poner todo en el lugar que le corresponde; o

Con el populismo, que designa corrientes heterogéneas caracterizadas por su aversión discursiva o real a las élites económicas e intelectuales, su rechazo de los partidos tradicionales (institucionales e ideológicas), su denuncia de la corrupción política por parte de las clases privilegiadas y su constante apelación al "pueblo" como fuente del poder. Los populistas se caracterizan por afirmar enfocarse en el pueblo y velar por este.

Lo que demuestra que la confusión viene desde el significado ambiguo de palabras que no profundizan ni caracterizan adecuadamente. Lo que se debe resolver antes de poder discutir los conceptos y relaciones que se construyen con esas palabras.

Y sí, es una inmadurez, la de la Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM) o de la estructura mental. La que tiene de problema, que es una inmadurez que no sana sola con el paso del tiempo.

El hombre envejece hasta sin quererlo pero para lograr madurar la mentalidad se requiere mucho trabajo acertado y bien hecho. Construir, pulir y mantener con atingencia la ECOM.

Por lo que antes de hablar de política se debe resolver la semántica.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

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