Sábado, Abril 04, 2020
   
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SAPERE AUDE: Ángel Pujalte

*¿Que sigue después de los parches?

¿Qué procede después del proceso electoral? En seguida de perfeccionar los actos previstos. Lo inteligente es revisar lo que salió mal, para buscar la manera que no se repita.

Sobre esas bases nuestra legislación electoral lleva cinco “enmiendas” que no buscaban precisión y exactitud en la medición de la voluntad popular, sino la aceptación de los resultados. El problema no es aritmético sino que todos queden, si no contentos, por lo menos tranquilos.

Sin embargo, cinco parches no lo han logrado. ¿Cuántos y hasta donde hay que llegar? La administración de cualquier cosa, incluyendo la de una norma, es una actividad dinámica en la que en forma continua y perenne se debe ajustar lo que se controla, para contrarrestar los cambios de lo que no se controla, a fin de mantener el rumbo planeado. (¿Cuál es el plan?)

En nuestro caso debemos estar conscientes que en las elecciones rebotan sesgos de comportamientos que son de otra naturaleza, conductas que no le corresponde a lo electoral regularlas, sino a otras leyes de otras índoles, que no son las electorales, pero cuya imperfección e incumplimiento alcanza a perturbar el ámbito electoral, a pesar que nacen y se nutren en el desorden e impunidad de otro ámbito.

El clientelismo, excesivo gasto de campaña y compra de votos, además de vicios generalizados en el sistema político nacional, son diferentes caras de la misma enfermedad del sistema político: la “dependencia” del dinero que padece la “política”. El dinero suplanta a la propuesta, el debate, la negociación, la búsqueda del bien común, pero sobre todo el trabajo de campo.

Saqueo en el que lo que regresan o reaparece durante las elecciones, es lo de menos. Ya que es mucho mayor lo que desaparecen a lo largo del tiempo que están “en funciones”.

Es claro que evitar el saqueo, despilfarro y lavado de recursos en tiempos no electorales no corresponde a la legislación electoral. De allí que desalentar la corrupción e impunidad en otros campos de la vida política, por necesidad se va a reflejar en la forma y nivel de las contiendas electorales.

El cambio de medios ha cambiado los fines de la política. Creen que modernizan la actividad, cuando la hacen otra cosa. Una política que ya no es personalizada. En la que ya no existe contacto entre el representante y los representados. La maravilla de la mercadotecnia y publicidad ha hecho el milagro de reducir la actividad al pago de servicios comerciales.

Otro comportamiento inconveniente que incide en las elecciones, pero que nace y nutre en otro terreno, es el nivel educativo y cultural de los contendientes. El afán de querer dejar a todos contentos, debe considerar el nivel cultural y educativo de los contendientes, so pena de terminar correteando quimeras, como buscar reglas de juego que dejen satisfechos hasta a los malcriados y malacostumbrados.

Según Eduardo Sánchez Hernández, en El Universal el 1º de septiembre, en Fortalecer al Estado: “Da igual si un ciudadano estuvo mal educado; el comportamiento de las personas no esta supeditado a sus antecedentes personales, sino a la conciencia de que la ley aplica para todos”. Lo que en primera instancia parece plausible, pero… Una cosa es entrenar y otra educar, una cosa es contener y otra organizar, una es Pavlov y otra Piaget. ¿Qué país queremos? ¿Hasta dónde se puede llegar lastrados?

Las sociedades avanzan en la medida que se organizan y retroceden en la que se desorganizan. Sánchez Hernández debe ser fanático del “Encantador de Perros”, quien con gestos, actitudes, desplantes y sin premios ni castigos controla manadas de perros, solo sirviéndose de los instintos de los animales. No educa, sino aprovecha la programación animal, hasta donde esta da

Pero las sociedades de hombres no las forman perros, sino otro animal con otros y mucho mayores potenciales y capacidades, que los perros. Un animal maravilloso que si se le trata adecuadamente, si se le artificializa correctamente, puede superar a la misma Naturaleza.

El hijo que supera a su madre Naturaleza sublimándose en semi dios, lo que logra en la medida que determina su destino. Pero al igual que las cerraduras y mujeres, que tratarlas mal, las echa a perder. El hombre puede llegar a ser lo mejor o lo peor, de la creación. De él depende.

A Sánchez Hernández lo contradice un tal George Washington, que declaró, cuando andaba diseñando una nueva nación, exitosa por cierto, que el primer propósito de la educación era “evitar tener que tratar con salvajes”. Y aunque los salvajes subsisten en su forma tradicional, los más peligrosos son los que ya no usan taparrabo ni hueso en el peinado. Sino que visten trajes y accesorios de marca y se los encuentra incrustados en los altos niveles de los veneros de recursos sociales.

El poder no corrompe, sino que atrae a los corruptos, a los más débiles para resistir tentaciones, los de deficiente formación, los malcriados, los salvajes. Ya que los más endebles en recursos mentales, los que han recibido una educación deficiente, son los más dispuestos para la corrupción, los que creen cualquier cuento, por fantasioso que sea, los que se dejan engañar y manipular con mayor facilidad y que no distinguen las conductas convenientes de las inconvenientes para la sociedad. Por carecer de recursos mentales para ubicarse, enfrentar y resolver en forma digna y decorosa la vida o para resistir las malas tentaciones.

La mayoría de silvestres ni siquiera esta consciente de la diferencia de resultados para ellos y para los demás, que dependen de la buena o mala educación. Y sin embargo es educativa la raíz de multitud de desavenencias, desencuentros y desorden: político, económico y social.

Siendo normal que el nivel cultural varíe, en la educación debe existir un piso o nivel mínimo que funcione como una plataforma de encuentro que propicie el intercambio de ideas y permita ponerse de acuerdo.

Un nivel mínimo de educación que le quite lo salvaje al hombre y lo civilice lo suficiente para hacerlo tratable y alguien con quien se pueda intercambiar ideas y ponerse de acuerdo.

Son salvajes los que primero discuten y se ponen de acuerdo en algo, aceptan las condiciones y reglas de juego y después cuando y en lo que no les gustaron los resultados, entonces pretenden cambiar “a posteriori” las condiciones y reglas y a denunciar desesperados “palos de ciego” con la esperanza que uno “sea chicle y pegue”. Es notable la incompetencia por ceguera.

Las disparidad en la capacidad de percepción, procesamiento e interpretación de la información son apenas unas de tantas razones, por las que los jueces son los únicos autorizados para interpretar la Ley. Porque son los únicos que han demostrado que han construido en su Estructura Conceptual Organizacional del Mundo (ECOM), las subestructuras necesarias y pertinentes para ello.

No son los únicos capaces, sino los únicos autorizados para descifrar la Ley. AMLO y claque no tienen facultades reconocidas para descifrar mandatos legales. Solo dejan ver lo opuesto junto con caprichos. Tan ni los entienden que son incapaces de presentar una querella que no ponga en vergüenza a un escuincle de secundaria.

Para palpar las diferencias en la ECOM, es muy esclarecedor contrastar las aclaraciones de los jueces con las pretensiones de los quejosos. Ojo, en la comparación se debe pone atención en la diferente extensión, complejidad, sofisticación y refinamiento de las estructuras mentales y la manera como esas diferencias se manifiestan en los resultados.

Los jueces rechazaron muchas irregularidades, por falta de pruebas. Porque las evidencias presentadas no sustentan las conclusiones, carecen de elementos y relaciones probatorias, por mucho que para los agraviados son contundentes. Pero en el mundo racional esas “pruebas”, no prueban nada. En vez de evidencias duras o relaciones lógicas, expresan ansias o creencias.

Cada parte ve lo mismo de diferente forma. Unos ven pruebas irrefutables, las que para los otros no significan nada. ¿Pero que es lo que pasa? ¿Quién se equivoca y quien acierta? ¿Quién miente? ¿Alguien miente? Las inconformidades y desencuentros nacen de un doble mapa, una doble visión de las cosas, una doble interpretación de las cosas, una doble realidad.

La realidad no es lo real, lo verdadero, sino la interpretación que cada quien hace de lo real. Lo que lo determina la ECOM, que es totalmente personal, por lo que cada quien tiene su propia realidad, su propia interpretación del mundo, que no tiene nada que ver con las de los demás. 

La diferente formación del individuo es lo que otorga un diferente nivel de distinción a cada quien. La persona percibe, capta, se percata, se da cuenta de diferentes cosas, la educada ve más cosas con más detalle (cantidad, extensión y profundidad) y la rustica percibe mucho menos.

También el tratamiento que una persona educada le da a la información, es muy diferente del que le da una persona silvestre. Todo lo cambia la educación. La profundidad y agudeza de la mirada, las cualidades que distinguen, los detalles que percibe y el conocimiento con el que identifica y pondera lo que examina.

Sin tomar en cuenta estas diferencias, Ricardo Alemán en su Itinerario Político del 3 de septiembre. “El loco” pone en tensión la libertad de expresión y pluralidad de ideas con la libertad para mentir, falsear, engañar, calumniar y difamar con fines de propaganda, arenga y discurso “político”. Y acusa a AMLO de “inventar falsas realidades y acusar sin pruebas”. Lo que sospecho que no es totalmente cierto. AMLO no inventa una nueva realidad sino que para él es el mundo verdadero.

Porque así se lo hacen parecer las limitaciones y deficiencias de su ECOM. La precariedad en esa herramienta coincide con la de lo que considera evidencias. El desaseo e insuficiencia de las demostraciones refleja el desaseo e insuficiencias de la ECOM. La seriedad, rigor y atingencia de pensamiento, es una facultad que se debe construir y mantener.

Lo que no hacen los silvestres. Esa asimetría explica el motivo por el que alguien considera evidencia lo que no es, relaciona cosas que no lo están y llega a conclusiones fantasiosas.

Aprender a pensar consiste precisamente en aprender a descifrar al mundo real, lo que es aprender a no falsearlo, a no inventarlo, a no soñarlo, a no desearlo. Y los que no han aprendido a pensar simplemente creen. Que consiste en explicarse y orientarse en base a puras ocurrencias y figuraciones, realidades que el cerebro fabrica en forma onírica, con escasa relación con lo verdadero.

Por otra parte a Ricardo Raphael en su columna “La razón de López Obrador”, también del 3 del mes de la patria, le llama la atención la “visión simplista” de AMLO. Reconoce que “gracias a esto su voz comunica con facilidad y (…) su mensaje puede ser evaluado velozmente”.

La explicación de ello es que los rústicos se reconocen e identifican. El parecido en las ECOM, facilita la comunicación y entendimiento. No podrán comunicarse instrucciones para construir una sonda espacial, pero si información e ideas muy simples y sencillas. Llegando el mensaje a solo ser emociones: agrado o animadversión.

Más adelante afirma que “su llaneza” explica “su popularidad” al hacerlo aparecer “franco y por lo tanto honesto”. No “aparece franco”, sino parece igual, se reconocen en él.

Los que tienen un desarrollo similar de la ECOM, (nivel de limitaciones), se identifican y se creen similares. Y los que se creen a si mismos como francos y honestos, aunque en verdad son hipócritas y mentirosos, hacen extensivas estas creencias, (doble moral) al que creen similar.

Ricardo Raphael llegó a sentir simpatía por el vidente o lo que para él representaba, pero su reclamo exhibe su distancia de la personalidad que: “se enreda con lo múltiple, que se niega a atender lo que ocurre más allá de si mismo, que se cree aquél que todo lo entiende, todo lo conoce, todo lo sabe y todo lo califica”, señala “su falta de pudor y arrogancia, su falsedad al declararse amoroso y simular talante humilde, al asumirse mejor que las instituciones, sus palabras simples pero ofensivas para todo aquél que no concuerde con él, a los que pone como enemigos del pueblo y la democracia, como traidores a la patria”.

Se ve que R.R., quiso creer, tuvo la esperanza que el sueño fuera auténtico, como muchos. Pero lo que es, es y lo que no, no. Por mucho que lo necesitemos, nos haga falta y lo deseemos, no es bueno engañarnos. Por eso R.R. pinta su raya: “Por respeto, tanto a su inteligencia como a la propia, asumo que no todos fueron escoria comprada” y que “esta dolido por su soberbia y enojado por su falta de discernimiento”. Y anuncia que no irá al Zócalo.

La solución ideal es educar y hacer inteligentes a todos. Sería muy bueno, para todos, pero lejano de momento. Pero algo se debe hacer en el corto plazo para evitar volver a caer en lo mismo. De lo cual hay dos líneas de acción que cambian las cosas con los malcriados y mal acostumbrados.

Respecto a los cambios en la ley para controlar a los maleducados esta la que certeramente propone Ricardo Alemán y que consiste en penalizar el levantamiento de falsos, la mentira, el engaño. Y todo aquello que se afirme sin poderlo probar, por muy seguro que se este de ello, se debe calificar como calumnia. Pero ojo, la falsedad no es un problema electoral, sino general. Erradicar la mentira y engaño será un gran avance, no solo en el terreno electoral, sino también en todo lo político, económico y social.

Respecto a los malacostumbrados, parece que estamos por ver el cambio de reglas de juego. Un factor que alentó conductas desviadas, es la impunidad, la falta de respuesta. Cuando el PRI perdió, quedaron en la cancha peleando el poder un par de improvisados. Uno lo tenía, pero no lo supo ejercer y el otro no lo ganó y todavía no sabe ganar, ni perder.

Pero las cosas no seguirán igual, ya que al ring se subió otro jugador, con otras capacidades. Si AMLO cree que va a seguir importunando y estorbando con impunidad, sin respuesta, con total libertad, está muy equivocado. Hizo lo que quiso porque se lo permitió el que tenía el poder, que no supo usarlo.

Pero ahora, aún antes de la toma de posesión, se ven acciones novedosas a las que ya nos habíamos desacostumbrado. Se investigan las fuentes de financiamiento del revoltoso. Se husmea el rastro del dinero. En lo que es apenas un apretoncito, espérense que empiece el sexenio para que los atentos y agudos de vista, observemos el disimulado calambrito bajito la tenaza o los ojitos de cangrejo.

A AMLO no le convenía ganar porque como idolito ha obtenido más que como servidor público. El problema no radica en las aportaciones personales (10% de legisladores para el movimiento y quien sabe cuanto de funcionarios y burócratas), sino en la ilegítima e ilegal ordeña de recursos públicos. De las que ya alguien escribió que Marcelo encontró que el 50% de las tarjetas para adultos mayores las tenían gente de AMLO y parece que hay muchos esqueletos en el closet de los contratos, desvío y lavado de recursos públicos en las administraciones de “izquierda”, delitos cometidos para mantener su movimiento.

Que le permitió a él y a sus cuates vivir seis años como reyes, sin ninguna obligación ni compromiso. Por eso lo que más le convenía, no era ganar, sino volver a perder y seguir haciéndole al cuento, viviendo otros seis años como rey, sin obligaciones ni compromisos. Lo que ya no va a ser igual, porque muchos de sus “cuates ya se cansaron de so ordeña, ya se publicó la existencia de contratos amañados y lo peor, los que ahora tiene enfrente no se chupan el dedo y le van a quitar la impunidad a las malas conductas y lo mal acostumbrado.

A los anteriores no se les ocurrió seguir la ruta del dinero. Como que alguien muy ingenuo creyó que lo correcto era responder sus impertinencias con pose hierática. O patética, como gusten. Asumir pose de sufrido abnegado, cuya dignidad no le permite rebajarse a contestar. Lo que mal acostumbró al desordenado a ser el único tirador y a que nadie le diera la cara. Lo que ya se acabó.

Vamos a dejar de ver el aburrido espectáculo de un solitario jugador en un stand de tiro de feria, para ver juegos más parecidos al tenis, en el que cada jugador trata de sacar la pelota de su cancha para ponerla en la del oponente. En el que se verá, ahora si, quién es y cómo juega cada quien. Las verdaderas habilidades y capacidades ante un oponente real, porque hasta ahora solo le hemos visto rounds de sombra, en los que es muy bueno y se ve muy bien. A ver como se desenvuelve con contendiente.

Bueno, igual que R.R. también sueño. Me gustaría mucho que apareciera alguien inteligente que meta en cintura al salvaje, que quería evitar Washington. Ya que solo ese hecho, cambiaría mucho el nivel de nuestra política, convivencia y de la vida nacional.

* Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

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