Sábado, Abril 04, 2020
   
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SAPERE AUDE: Ángel Pujalte Piñeiro

*Artificialidad y silvestrismo

Hace dos semanas comenté que Jared Diamond descubrió que la sociedad más igualitaria que ha existido, es la de cazadores y recolectores.

La anterior, que también descubrió que la inteligencia promedio de los miembros de tribus cazadoras y recolectoras es mayor que la de los habitantes de civilizaciones “avanzadas” y además que entienden y son sensibles a los problemas y necesidades ajenas, en contraste con la mayoría de los “civilizados”. Ahora reviso en que consisten las diferencias entre los hombres.

Como hemos visto, el hombre no es animal racional ni ser humano, sino un simio bípedo sin rabo con potencial racional y humanizable. Y no cualquier bestia peluda por el simple hecho de nacer homínido llega a ser racional ni se humaniza. Todo individuo requiere que de fuera se le abastezca, arme y configure su estructura mental. Se le suministren las armas para salir adelante en la vida.

Diamond analiza la evolución del hombre desde hace 10,000 años, en la prehistoria, en la edad de piedra, ya que fue cuando todos los hombres eran iguales y compartían la misma situación. Desde el inicio común, Diamond busca las razones (conceptuales) y causas (materiales) por las que algunos grupos de hombres han modificado tanto su comportamiento y han dilatado sus capacidades, que operan empresas transnacionales, mientras otros siguen viviendo en la edad de piedra.

Lo que es una divergencia de situaciones de una magnitud tal, que el hombre fuera de pequeños grupos locales, no se reconoce ni identifica. Esa diversidad es lo que finca la pregunta que se hace Diamond: ¿por qué unos grupos avanzaron y otros permanecen estancados en la forma de vida que fue “normal” hace 10,000 años? ¿Y por qué hay un reguero de gente en las formas de vida que se han sucedido a lo largo de esos dos extremos?

Diamond encuentra las causas del avance de unos, el atraso y el estancamiento de otros, en las variables físicas del territorio que cada grupo, por suerte, le tocó ocupar. La invención o creación y evolución de todos los pilares y elementos de la civilización “avanzada” los explica en base a puras situaciones físicas del territorio.

Encontrando que el hombre le debe a la configuración física del territorio, la domesticación de plantas y animales, escritura, metalurgia, armas e inventiva de herramientas y tecnología moderna.

De allí la relevancia social de la Ingeniería Civil, por ser la práctica profesional enfocada a la planeación física del territorio, para abrir y hacer accesibles sus recursos naturales a la población para que ésta con su inteligencia y trabajo, cree la riqueza que sustente su bienestar y prosperidad material. La riqueza no existe, lo que hay son recursos naturales que el hombre con su inteligencia y trabajo transforma en riqueza.

Que es para lo que se deben destinar los recursos naturales. Para que los locales, los dueños legítimos del territorio, sean los que transformen su materia prima en productos elaborados. No solo para ganar dinero, sino fundamentalmente para adquirir conocimientos, capacidades y habilidades. Y no para suplicar y agradecer que se les permita participar como mano de obra barata.

Pero la falta de educación y de Ingeniería Civil no da margen de maniobra. Lo único que puede abrir la cancha para poner a jugar a los mexicanos, es, repito: educación e Ingeniería Civil. Es lo que determina el planteamiento del juego y su desarrollo la organización social. Las sociedades avanzan en la medida en la que se organizan y retroceden en la que se desorganizan.

Y ojo, noten que no incluí a la racionalidad en la lista de desarrollos que se deben agradecer a la civilización. Porque en ese sentido espero que no haya habido cambios en 10,000 años. Porque de haberlos son en sentido contrario. No nos engañemos, lo que ha crecido enormidades es el conocimiento y las herramientas. De lo que, uno de sus efectos es que ya muy pocos acostumbren usar el cerebro.

Mientras más vacío se encuentra más se mueve el individuo por instinto en forma reactiva. Una proporción considerable desarrolla en forma incipiente e insipiente la racionalidad, pero en algún momento la echa por la borda. Las expresiones: “cuando estudiaba o cuando estudié” son confesiones que después de culminar un nivel de estudio nunca volvieron a agarrar un libro y a partir de allí su vida ha sido repetir rutinas de movimientos repetitivos. Con un cerebro aletargado por la falta de estímulo y reto. (Sonambúlico diría Ortega).

Por eso no sería raro que el avance de la civilización haya sido a costa de un retroceso o estancamiento en la evolución de las capacidades cerebrales. Antes todos ejercitaban las facultades mentales a toda su capacidad o se los chupaba la bruja. Ahora una mínima cantidad no se deja atrofiar por la rutina y mantiene despierto, fortalecido, ágil y fluido su cerebro. Mientras la mayoría deja que se le calcifique la calavera al no estimular su dormido cerebro de ninguna manera. Y una mayoría todavía más grande, ni siquiera inicia el desarrollo de su racionalidad de ninguna manera.

La racionalidad por un lado la desarrolló las demandas de conocimiento e interpretación que todos requerían y por otro lado el permanente estado de atención y vigilia que imponía la vida de cazador recolector. En la que la precariedad de herramientas, impuso el desarrollo de la herramienta principal (si no es que la única): el cerebro.

En contraposición, la vida civilizada ha fracasado en la transmisión de subestructuras conceptuales y en fomentar el ejercicio y desarrollo de las facultades mentales, sino al contrario. Lo cual es muy trascendente, ya que quiere decir que la herramienta de procesamiento de información es la misma en Wall Street que en la tribu “más atrasada” del planeta y que las diferencias están en otro lado. En la transmisión y administración de las estructuras mentales.

Jared demuestra que las diferencias que propiciaron la evolución no radican en los hombres sino en la configuración física del territorio en que por pura suerte, a cada quién le tocó vivir. Gracias al azar, hoy día alguien es ejecutivo en una empresa transnacional y otro cazador recolector en un territorio yelmo o miembro de una sociedad subdesarrollada. Fueron características físicas del territorio las que determinaron la domesticación de plantas y animales, la escritura, metalurgia e inventos modernos.

Es decir, la configuración física del territorio es la promotora del proceso auto catalizante de evolución del hombre, que ya agotó sus posibilidades incoativas y concomitantes naturales de evolución de los pobladores. De allí la necesidad de ayudar al proceso interviniendo artificialmente el territorio para auxiliar a la Naturaleza a fin que incremente, en la medida de lo prudente y seguro, su capacidad de respaldo al bienestar, prosperidad material de los pobladores y de evolución social.

Visto así, el subdesarrollo es la situación de grupos (sociedades) que permanecen atadas a las posibilidades naturales del territorio que ocupan, sin una auténtica adaptación de los individuos ni del territorio que permita el aprovechamiento de la situación y posibilidades potenciales del territorio y la sociedad. Por lo que, como lo demuestra el “Esquema del mundo”, en “¿A dónde vamos, México?”, las mejores armas de una sociedad contra el subdesarrollo son la Ingeniería Civil (planeación física del territorio) y la educación (artificialización del hombre).

Por el lado de la Ingeniería Civil, un grupo de Investigadores de algunos de los profusos y estériles Institutos de Ingeniería y CONACyT, tienen décadas desmantelándola para su torpe e inepta suplantación. Y como los empleados de la SEP (del Subsecretario de Educación Superior para abajo) desconocen lo que es la educación, que el Artículo 3º. Constitucional establece los criterios que en éste país debe cumplir la educación y que la importancia de la educación radica en que termina manifestándose en el comportamiento e idiosincrasia personal. Para acabarla de amolar CONACULTA desconoce lo que es el hombre, sus construcciones culturales y las consecuencias de éstas. Pero esa es otra historia que retomare en otra ocasión.

Decía que las diferencias actuales entre los hombres las determina la estructura conceptual organizacional del mundo (estructura mental) que cada quién porta: su mentalidad o idiosincrasia cultural. Cuyas diferencias se pueden graficar sobre un eje, en cuyo extremo avanzado se encuentran las ECOM más extensas, complejas, sofisticadas y refinadas y en el extremo atrasado las ECOM más simples.

Recuerden que el hombre nace con el cerebro vacío y a partir del nacimiento lo empieza a cargar con la información que le transmiten la gente que lo recibe en éste mundo y continúa enriqueciéndola con su propia experiencia del mundo en que vive. Por eso Julián Marías define al hombre como animal biográfico. Porque la biografía expresa las posibilidades a las que el individuo se ha expuesto y posiblemente adaptado. (Aunque existen cerebros de teflón).

Es cierto que cada cabeza es un mundo, lo que es sano y correcto, pero unificar y organizar a la sociedad requiere un grado mínimo de coherencia y unión, lo que a su vez necesita una base común. Una solapa que opere como gozne y amarre. No digo, ni es posible que todos los ciudadanos deban tener la misma e igual ECOM. Sino que todos los miembros de una sociedad deben compartir un mínimo de sub estructuras imprescindibles para el encuentro, el acuerdo y la asociación. Porque de otra forma se llama “sociedad” a lo que en realidad es un conglomerado atomizado de grupos diferentes, que no se conocen, ni se reconocen y menos se identifican entre si. Por lo que tampoco cooperan, confían ni compiten en sana competencia, sino se menosprecian y luchan entre si. Lo que imposibilita la asociación y colaboración. La base de cualquier relación social sana.

Todo lo cual no es otra cosa que una mala herramienta de adaptación al mundo, una mala percepción e interpretación del mundo. Principalmente por falta o incongruencia en la información y conocimientos.

De lo cual, el principal problema, repito, esta en la transmisión de conocimientos. Por un lado, a más de la mitad de la población las gentes que las reciben les dan de comer y las visten (y a unas muy mal), pero no le alimentan el cerebro, al que solo le transmiten fantasías, errores y conceptos desviados. Supercherías, supersticiones o el cultivo de la mala fe. Estas limitaciones no permiten integrarse en forma útil y valiosa a la sociedad, sino en forma perniciosa.

Es el grupo mayoritario en el tercer mundo y aunque cuenta con algunos hijos de ricos educados por las sirvientas (a las que después los irresponsables y animales padres enseñan a odiar, aumentando su confusión), la mayoría es gente con el cerebro vacío. Sin herramientas mentales para reconocer a los demás. Sin herramientas mentales para comunicarse, para darse a entender y ponerse de acuerdo. Sin herramientas mentales para insertarse en la sociedad y participar en forma activa y relevante en la vida política, económica y social. Sin herramientas mentales para asumir un lugar digno y decoroso en la estructura social. Sin herramientas mentales para ganarse la vida en forma útil y valiosa para la sociedad. Sin herramientas mentales para ser apreciado y reconocido.

El estigma de este grupo social es la marginación. No son culpables sino víctimas. Prácticamente son extranjeros en su propia tierra. En un mundo que les es ajeno, lejano, extraño e indescifrable. En los que siembra rencor la hipócrita actitud de que en vez de integrarlos y darles un lugar digno en la sociedad, se les considere inútiles y regale dinero, porque la caridad frustra toda dignidad y es mala justificación.

El cambio con mayor potencial es integrar a la sociedad a la mitad marginada. Si al lastre lo hacemos socio productivo, si al estorbo lo ponemos a remar, si se logra que todos se mantengan con el fruto de su trabajo, digno y decoroso para él y útil y valioso para la sociedad. Que lejos de costar aporte al PIB, pague impuestos y participe y enriquezca los debates e idiosincrasia cultural de la vida comunitaria con su visión e ideas.

La transmisión y administración de las estructuras mentales es un problema educativo social que afecta seriamente el terreno económico, político y administrativo, pero que principalmente es moral. No es conveniente ese abandono social que a los únicos que beneficia es a los depredadores sociales nacionales e internacionales. La vida de todos sería mucho más fácil en todo sentido si todos participaran y colaboraran en todos los aspectos de la vida social. Pero lo más grave, lo más vergonzoso, lo impresentable es la vida miserable e indigna, aún para animales irracionales, que les imponemos a todos los compatriotas que nacieron en lugares y familias marginados, por no cumplir el compromiso que tiene el adelantado de ayudar a avanzar a los atrasados. Como los alpinistas, que el de arriba le echa la cuerda a los de abajo. Y no hacerlo no le permite avanzar. Como no califican para formar un mercado interno, tenemos medio mercado.  

Otro grupo, de un porcentaje menor, es el del medio pelo. Son los hijos de familia, de familias decentes. Porque las hay indecentes, que no se ocupan de los hijos o les deforman el cerebro con enseñanzas antisociales e inhumanas. Pero los padres que se preocupan y ocupan de alimentar el cerebro de sus hijos, producen buenos hijos y los buenos hijos devienen en buenos padres y los buenos padres también son buenos ciudadanos (Maestro de Lu).

  Pero el abandono educativo y cultural imperante hace que el esfuerzo educativo familiar sea un acto aislado, que por lo mismo, solo cubierto con barniz de buena fe, corre en todas direcciones. Como efecto de que cada familia este por su cuenta, como lo prueba la enorme disparidad conceptual que priva en esa clase o clasificación social. (¿Es media que?) Un error típico de los ignorantes de buena fe es confundir la educación con amabilidad y otra es la falsa dignidad que denunció Ikram Antaki.

El último grupo, el de los favorecidos, lo forman los que están mejor armados o adaptados al mundo actual. Que no siempre es el mejor. Bueno o malo, obtienen mejores resultados. Son a los que se les dio una mejor transmisión y construcción de su ECOM. A los que mejor se les adaptó al mundo al que llegaron. En muchos casos sin principios morales o con principios inmorales o amorales. Así que muchos tienen el inconveniente, que los que los recibieron abiertamente los formaron como depredadores sociales.

Visto así, el subdesarrollo es un problema educativo-cultural de toda la población. En la que cada clase social padece un tipo de problema que se debe corregir como requisito imprescindible para formar una verdadera sociedad. El desorden conceptual es normal donde no ha pasado la ilustración, donde no se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por que se eduque a todos los habitantes. Como tampoco se han materializado las demandas de los mexicanos que lucharon por implementar la Ingeniería Civil en el país como la herramienta mancuerna idónea de desarrollo.

La civilización creó un mundo artificial, con formas y reglas de juego también artificiales, que no son evidentes ni de fácil desciframiento, que cada día crece, enreda, sofistica y refina, por lo que para poder adaptarse a él se requiere una capacitación y entrenamiento que no se les está dando a los nuevos miembros. Y no me refiero a educación tecnológica o formar sirvientes de máquinas y no seres pensantes, lo que es inconveniente. Y esa es la verdadera tarea (abandonada) de la SEP, CONACULTA, FCE, UNAM, etc., etc. (Depósitos de inútiles).

Este punto de vista deja ver que las “capacidades” de Amarya Sen: de pobreza alimentaria, de salud y de patrimonio, eluden la razón de fondo y que la “pobreza de capacidades” pone en el mismo nivel a la causa con sus efectos. La pobreza que se ve es la de esa definición para entender el problema y buscar soluciones. Es una relación, que solo es de efectos y de una simpleza tal, que conduce a los cerebros simples a la respuesta fácil: padece (o parece) pobreza alimentaria, entonces hay que darle de comer, lo que es darle un pez en vez de enseñarlo a pescar.

Pero hay que empezar por revisar a que se le llama educación. Porque la educación debe ser para adaptar al individuo al mundo y darle herramientas para salir adelante. No para sustentar un régimen político o mantener una mafia político electoral.

Con educación e Ingeniería Civil la gente se levanta sola.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica. 

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