Martes, Julio 14, 2020
   
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SAPERE AUDE: Ángel Pujalte Piñeiro

Relación de “simplificaciones” cuyo soslayo de aspectos torales sesgan el entendimiento de “teóricos y especialistas”: políticos, económicos, sociales, doctores, masteres e investigadores.

Hace tres semanas aclaré que la “sociedad” más igualitaria es la de cazadores y recolectores. Hace dos, que la inteligencia y sensibilidad en tribus cazadoras y recolectoras es mayor” que en “civilizaciones” “avanzadas”.

La semana pasada: que toda diferencia entre los hombres la establece la ECOM (estructura conceptual organizacional del mundo) y que la “civilización” ha fracasado en la transmisión y administración de las ECOM y en fomentar la eclosión, ejercicio y desarrollo de las facultades mentales.

Ahora reviso la confusión entre riqueza y recursos naturales. Distinción relevante al ser común confundir riqueza con recursos naturales. Y la diferencia muestra el camino al bienestar y prosperidad material y evita la miseria y desesperanza.

El hombre obtiene del territorio todos los recursos materiales de que dispone. Todo territorio tiene dos tipos de contenidos: bióticos y abióticos (vivos y muertos) (Ver “Esquema del mundo” en “¿A Dónde Vamos, México?”).

A esos recursos naturales son a los que el hombre, con su inteligencia y trabajo, transforma en riqueza. Lo que produce la riqueza es convertir con inteligencia y trabajo a los recursos naturales en objetos apreciados, útiles y valiosos.

La riqueza no existe en los recursos naturales sino en su certera modificación a producto elaborado útil y valioso. Transmutación cuyos ingredientes imprescindibles son: la inteligencia y el trabajo. La riqueza no preexiste en los componentes sino que solo aparece en los resultados acertados. Fórmula en la que los ingredientes no comparten la misma importancia. La primordial en grado imprescindible es la inteligencia. Mérito por el que más derechos y beneficios se acredita por derecho propio.

La respuesta a la pregunta de Macario: ¿Cómo repartir la riqueza con su escasez? son otras dos preguntas: ¿a que le llama riqueza y a que escasez? y ¿porque busca una fórmula ciega para repartir en forma equitativa? Con equidad de madre de familia, sin ninguna distinción, lo que no es racional ni conveniente para la evolución social.

El primer medio necesario para transformar materia prima en productos elaborados o crear riqueza, es un proyecto. Haber establecido una meta y un camino para alcanzarla. El proyecto debe ser producto de la inteligencia en dos niveles: el del proyectista y el del ejecutor. La inteligencia que piensa el objeto y la inteligencia que piensa la forma de materializarlo. Son diferentes inteligencias.

El que intelige el proyecto, descubre algo nuevo o inventa un nuevo producto, forzosamente tiene que ser alguien que piense. Alguien con un solidó respaldo teórico pero principalmente un profundo conocimiento del mundo verdadero. Porque el meollo del asunto no es idolatrar fantasías o momias (teorías que son lo mismo), sino descifrar al mundo real, con una precisión (agente) y exactitud (monto) tal, que permita aprovechar con seguridad, las particularidades de la casuística, a favor de la vida y el hombre.

La otra inteligencia es la de ejecutor. Es mucho menor y más común que la del que con su pensamiento escudriña y descifra lo desconocido de la Naturaleza. Este no escudriña ni descifra a la Naturaleza sino apareja las instrucciones y deseos del proyectista con las posibilidades reales del caso.

En vez del conocimiento profundo del orden superior que rige la Naturaleza, requiere saber interpretar las instrucciones del proyectista y conocer las características de materiales artificiales, a los que se les cambió el comportamiento natural, por uno uniforme convencional.

Por lo que requiere muchísimos menos conocimientos y habilidades, pero cuyo dominio de normas, reglas, convenciones, estándares y procedimientos aceptados, sigue siendo imprescindible para obtener buenos resultados.

El tercero en jerarquía, importancia y valía, es el trabajo físico. Es la labor que más subutiliza el potencial racional del hombre al solo aprovechar su capacidad de aprender y repetir rutinas de movimientos repetitivos.

La rutina del obrero o burócrata trasforman a las personas en especies de máquinas automáticas vivas e irracionales. Potencial de valor menor, ya que cualquier bestia aprende rutinas, en contraposición a que no cualquiera piensa.

El circo explota la facilidad de las bestias para aprender y repetir rutinas de movimientos repetitivos. En una labor mecánica cuya lógica no radica en el acto sino en otra parte. Cuya carencia de sentido, significado y coherencia para el ejecutante se desparrama y contamina el resto de la ya de por si precaria ECOM.

El último insumo, el de menor jerarquía, importancia y valía son los recursos naturales. Como lo prueba el hecho que la mayoría de los países de primer mundo carecen de recursos naturales pero tienen mejor educada y capacitada a su población. Y la mayoría de los países de tercer mundo o subdesarrollados cuentan con abundantes recursos naturales, pero su población carece de educación, cultura y capacitación.

No olvidar que la diferencia en la evolución de las sociedades la establece la diferencia en inteligencia que cada una ha aplicado en sus diversos contactos con la Naturaleza. Y parece que la posesión de recursos naturales más propicia el atraso, abulia y adinamismo, que el avance. (La necesidad pinta en los albores).

Lo que centra el primer punto a considerar: la riqueza no existe per se y alguien la tiene que crear. Lo que quiere decir que la riqueza tiene dueño. El que la crea es su legítimo dueño. Lo que a su vez trae otra pregunta aparejada: ¿Con que derecho creen los economistas que se debe repartir? ¿A falta de creación de riqueza, que reparten?

Cuando un economista habla de la “riqueza creada”, “valor agregado” o “ingresos” en realidad se refieren a las entradas del gobierno. De las que hacen una nivelación simple, llana y directa con un ambiguo gasto.

Mientras no se aclare de donde viene el dinero y en qué debe de invertir un gobierno y en que no, el tercer mundo seguirá malbaratando recursos en gastos inútiles, cuando no lesivos y hundiendo más al país en la incapacidad y dependencia.

Pero es todavía más interesante revisar, a la luz de las aclaraciones anteriores, la idea de escasez. Porque es un error muy esclarecedor. El problema del subdesarrollo es la exigua creación de riqueza, lo que se expresa en su escasez. Tal que se le llama así a otras cosas que no lo son, como a la materia prima. Error grave y de graves consecuencias, porque la mejor definición funcional comparativa del subdesarrollo con el primer mundo, la que destaca la diferencia fundamental, es que el primer mundo crea riqueza y el tercero o subdesarrollado no. Cumple con la definición de proletario: que solo sirve para producir prole (mano de obra barata).

En la mano de obra barata y la venta de materias primas no hay creación de riqueza sino al contrario. De hecho al remate de ambas, se le debería considerar una grave traición al futuro de la sociedad. Porque equivale a vender o comerse la semilla que la sociedad debe sembrar para fincar su futuro.

Las materias primas mexicanas deben servir para que sean los mexicanos los que la transformen para crear la riqueza que sea la fuente de bienestar y prosperidad material de los mexicanos. Y no para malbaratar esos recursos para que sea otra la sociedad, que con nuestra semilla, cree su riqueza, a costa del sometimiento, atraso, miseria y desesperanza de los mexicanos.

La ganancia potencial en la materia prima, no se reduce a la monetaria, que es la de menor valor para una sociedad. Porque el principal provecho que deja crear riqueza es el conocimiento y desarrollo de capacidades y habilidades que brinda al que afronta y asume los riesgos de la transformación. El siguiente provecho es enseñar a trabajar a gente que forme cadenas productivas en la que trabajen y se ganen la vida mexicanos. Y el siguiente es la formación del mercado interno nacional.

La principal ganancia que genera la aventura de transformar materias primas en productos elaborados, es el aprender a pensar y el conocimiento que se gana. Antes de inteligir se debe saber. El desarrollo de la inteligencia se debe recorrer a pie, erguido y atento, no en forma subordinada y aprendiendo movimientos cuya incomprensión hace incoherentes.

La importación de conocimientos y tecnologías avanzadas respecto al conocimiento local, en vez de operar como aliciente para la inteligencia, actúa en sentido contrario, al ser demasiada la diferencia en extensión, sofisticación y refinamiento de la ECOM del que inteligió respecto a la del que trata de elucidar, la aplasta y desalienta.

La siguiente ganancia después de aprender a pensar es aprender a trabajar. El que piensa funge como el vértice de una pirámide, que es la organización para materializar las ideas del vértice y cuyo cuerpo lo forma gente organizada. Entre el vértice y la base se debe establecer una gradación de niveles de inteligencia y capacidad: mando superior, intermedio y operadores. Así se abre una escuela y laboratorio, que instruye y abre campos de desarrollo a todas las jerarquías y niveles que requiere un desarrollo social equilibrado.

Cambiar mano de obra barata y materias primas por dinero es la forma moderna de cambiar diamantes por cuentas de colores y de condenar a la ignorancia, miseria y desesperanza a la sociedad.

Al revisar la “industria” nacional se ve que es un engaño, porque las instalaciones están aquí por conveniencia de los verdaderos dueños, para eliminar fletes ya que aquí obtienen la mano de obra barata y la materia prima (también barata), pero la inteligencia y sus ganancias están fuera del país. Los mandos superiores e intermedios que deben pensar, los conservan y solo sueltan los puestos rutinarios o metodológicos de medio pelo.

¿Qué porcentaje del precio final de un automóvil creen que vale el material y la mano de obra y cuanto la inteligencia? La tajada del león se la lleva el verdadero dueño de “nuestra industria automotriz”.

Los Astilleros Unidos de Veracruz y la compra de floteles extranjeros son otro caso. En el que la propia mala leche de PEMEX tiene culpa. Pero no por lo que parece sino por lo que esta en el fondo del asunto. Existen varias versiones del hecho, yo presento lo verosímil.

Un problema o vicio es que siempre fue paraestatal. Primero perteneció a Ferrocarriles Nacionales, después se integro a la Armada, después quedo en manos de entes financieras del gobierno federal y al fin en manos de la paraestatal Astilleros Unidos S.A. (AUSA), de la que el Srio. de Marina presidía el consejo de administración.

El primer intento de erigir la industria Naval en el país se da en las postrimerías revolucionarias (1935-1936) cuando el General Lázaro Cárdenas autoriza a la Secretaría de Guerra y Marina contratar en España transferencia de tecnología y asistencia técnica para fabricar barcos aquí y también se mandaron a tres oficiales a la Universidad Complutense a cursar la carrera de Ingeniería Naval y a un grupo de oficiales de cubierta y de máquina a entrenarse en las instalaciones en la construcción de barcos. Esfuerzo que interrumpió la guerra civil Española.

El siguiente intento fue entre 1952-1958. Cuando la Secretaría de Marina compró a la empresa paraestatal italiana de construcción naval, los planos y la asistencia técnica para construir buques de carga general de 500 TRB, de los que se construyeron dos.

El tercer intento se dio en 1975-1976 cuando se constituye AUSA. La que primero fracaso en asociarse con italianos y después de restablecerse las relaciones con España, se asoció con Astilleros Españoles (AESA) a los que les compró tecnología para desarrollar las instalaciones de los astilleros de Veracruz y Mazatlán, transferencia de tecnología, asistencia técnica, instrucción, capacitación y entrenamiento de personal.

Hoy los astilleros son chinos. Terminaron en esas manos porque de acuerdo a la versión que tengo PEMEX solo encargó dos barcos, rescindió en contrato del tercero y cuarto y ya no encargó más.

Una versión no autorizada dice que el problema de PEMEX es que debía dinero y tenía miedo que en alta mar le embargaran los barcos si eran propios, por lo que era preferible rentarlos.

La versión “oficial” dice que los dos primeros barcos se atrasaron +/- un 20 % y que el tercero y cuarto +/- un 50 %, por lo que PEMEX les rescindió el contrato.

¿Cuál es la verdad? Quien sabe, pero no importa. Porque lo relevante no cambia. Nuestro mismo gobierno no le apuesta a los mexicanos. Tenemos que encargar al extranjero porque no hemos pagado los costos en recursos y fracasos que cuesta aprender.

El inicio de una industria siempre implica errores y fracasos. Japón y China lo certifican. Son parte del tequio que se debe pagar si se quiere madurar.

Nos hubiera convenido muchísimo más aguantarlos, junto con las cadenas productivas y asociadas, de connacionales que si generan riqueza al transformar nuestros propios recursos naturales. Es decir creación de riqueza nuestra, organización económica social nuestra y desarrollo de facultades mentales (posibilidad de buques pensados por mexicanos) y de gente de todo nivel que sabe trabajar.

No son admisibles los retrasos ni la mala calidad. Pero si no se enfrenta y superan como una etapa por la que necesariamente debemos pasar. Pues entonces nuca dejaremos de ser perico perros, una sociedad proveedora de materia prima y mano de obra barata, subdesarrollados pues.

Y cabe la posibilidad que haya sido por soberbia y simplismo o corrupción (AUSA no daba mordida y los arrendadores si).

En la misma situación de extravío y desperdicio se encuentra la Ingeniería Civil Mexicana que la desmantelan investigadores para su inepta suplantación.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica. 

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