Sábado, Abril 04, 2020
   
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SUPERFICIAL: Ángel Pujalte Piñeiro(*)

*Perro viejo

José Carreño Carlón confirma que “perro viejo no aprende truco nuevo”. Presume un premio por artículo de fondo y acaba de asumir la dirección del Fondo de Cultura Económica, pero no muestra disposición para ir al fondo de las cosas, ni comprensión de las responsabilidades que cobra.

Su columna “Migrantes y derechos ¿otras víctimas de Boston?, en El Universal el 17/IV/13, en el primer párrafo enreda a eventos foráneos con agenda global. Una agenda es convencional mientras los sucesos son eventuales. Se agendan compromisos mientras que los sucesos extraordinarios generan incertidumbre.

Creo que lo que quiso decir, es que la atención del mundo fue acaparada por los actos terroristas, lo que a su vez deja en un impasse a todas las agendas. (Quedan pendientes los compromisos). Ya que lo que resulte en la investigación, será lo que dicte la agenda de Boston. Y la agenda de Boston orientará a la agenda nacional gringa y la agenda nacional gringa influirá en la agenda global. A la que debemos alinear la nuestra.

El problema que Carreño destaca es el de: “las otras víctimas del terror en Massachussets”. Que según él; son los afectados porque “Estados Unidos aumenta las medidas de seguridad” (...) (anuncian) “un nuevo ciclo de restricciones a los derechos fundamentales y a las libertades” (...) “detenciones sin orden judicial” (...) “persecución extraterritorial”.

Hasta allí es una familia de afectaciones y de allí brinca a: “nuevas olas de amagos, malos tratos e incomodidades a los viajeros”. Para mí no hay comparación entre las molestias que causan en Guantánamo, con las que imponen en los aeropuertos, puertos y cruces fronterizos.

Otro brinco es para señalar la indeterminación en la que queda la política de “migración civilizada” que puede ser afectada “por el origen étnico o nacional de los autores de los hechos”. Y remata con el reporte del Proyecto Constitución en defensa de la legalidad, donde se critica a ellos mismos desde un punto de vista moral: “Es incuestionable que Estados Unidos se comprometió en la práctica de la tortura y que los más altos funcionarios de la nación cargaron con la responsabilidad”.

La mezcolanza de naturalezas, temas y calados, la causa que armó el artículo juntando en forma acrítica y sin compaginar “notas secundarias de los principales diarios globales” (sic). Lo cual ya es una trampa, en la que como todo tramposo copia los errores y hasta las faltas de ortografía.

Porque en la posición que se supone que ocupa Carreño Carlón, como director del Fondo de Cultura Económica, resulta que todo lo que menciona, el como lo ve y lo trata, es lo que menos importa. No de la cultura barata, sino de la cultura de la productividad. Y cualquiera creería que el director del Fondo de Cultura Económica estaría viendo, analizando y juzgando al mundo desde el punto de vista de la cultura económica o de la cultura de la productividad.

Y allí está el detalle. El problema de menos son las revisiones en las entradas al territorio, que es de lo que se queja El País, un periódico extranjero que trata la molestia de sus lectores. Al Washington Post le llama la atención la incertidumbre en la reforma migratoria. Y si el proyecto cultural de la productividad de Carreño requiere la reforma migratoria gringa, estamos fregados. Y el New York Times enfoca los abusos y la responsabilidad moral.

Sobre ese destemplado trípode concluye que el problema va a ser el incremento del peligro para el personal militar, para la población civil y del resto del mundo. ¿Y la economía, qué? ¿Y la productividad qué?

El problema es que les están haciendo manita de puerco económica a los gringos. El problema es que ya les pisan los talones la economía china. Cuyo socio mañosamente obliga a gastar a los gringos y no deja que se repliegue a una posición más sostenible. Y el problema es que las medidas de seguridad complican el intercambio de bienes y personas.

Un buen director del fondo de cultura económica ya hubiera hecho toda una disertación sobre la situación económica gringa antes del 9/11 y la de después. Un estudio o análisis de la manera y el monto en la que las medidas de seguridad frenaron la actividad económica o redujo la productividad.

Se habría lucido, ya que como comprobó en su periplo de pirateo de notas e ideas (premio al fusil de oro), es la vena del problema de la que estoy seguro que el Departamento de Estado está consciente, pero que ha preferido mantener en secrecía. Quizás para evitar la reacción en la población americana, que nos convendría mucho.

Pero en fin, mientras tanto el Fondo sigue en el fondo y parece que así se va a quedar. Y la cultura económica o de la productividad. ¡Bien gracias! Le manda saludos.

(*)Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

 

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