Sábado, Abril 04, 2020
   
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SUBDESARROLLO: Ángel Pujalte Piñeiro*

*Abierta defensa a Raúl Salinas

Una peculiaridad del subdesarrollo es la artificialidad. En él las plantas en vez de ser vegetales son de plástico y los instrumentos sociales los suplantan caricaturas o malas imitaciones de los que emulan del primer mundo. Lo que explica muchos obstáculos invisibles que se resisten a ser superados y los malos resultados crónicos en el tercermundo y su distancia al primero.

Cómplices de este autoengaño son el anesteciamiento de la consciencia producto del inconsciente acostumbramiento a ver como normal lo anormal, irracional, absurdo y perjudicial.

La abulia sonambúlica por la que como animales de circo se repite en forma ciega rutinas de movimientos repetitivos, sin cuestionar lo que se hace, por qué o para qué se hace, lo que logra ni a donde conduce. La cobardía de callar sin percatarse que se encubre el daño propio. Y la impotencia del resignado, que es la complicidad del sometido.

Es subdesarrollado otorgar el premio nacional al “artículo de fondo” a un servil superficial que sin ningún pudor pretende exonerar a uno de sus impresentables patrones: al ten percent. José Carreño Carlón en su columna del 14 de agosto de 2013 en El Universal, “Energía: una reforma y muchas pruebas”.

Distrae mezclando reformas constitucionales con la liberación de Caro Quintero para esconder su infame afirmación que “Desde teorías interesantemente conspirativas se ha pretendido encontrar una constante de impunidad (...) como la liberación de Raúl Salinas, la liberación de Florence Casses y la absolución de los generales”. Afirmando que es conspirativo ver impunidad en la liberación de Raúl Salinas.

En su desdoro niega lo innegable, oculta lo inocultable y equipara casos disímbolos. El desproporcionado enriquecimiento que le cacharon a Raúl Salinas de Gortari es inexplicable (o muy explicable) aquí y en China, y solo los delincuentes tienen varias personalidades para esconder sus trapacerías con documentación falsa, como la que también le encontraron, tampoco existe duda de la flagrancia en la que arrestaron a Florence y si existen mucha falta de evidencias en el montaje a los generales. Pero José Carreño Carlón continua en su incoherente encargo: “Pero un análisis más apegado a hechos comprobables encontraría en estas coincidencias otro denominador común: el de la práctica (...) de inculpar en los medios a quienes señalan como autores de delitos y exculparlos, en los hechos”. Ni el dinero (auténtico) ni las credenciales (falsas) prueban nada.

Absurdo con el que pretende presentar al hermano de su amo como una pobre víctima “del tribunal mediático montado hace 18 años contra el expresidente Salinas y su familia”. Por lo que le deben regresar además de su desacreditado prestigio, sus credenciales falsas y su inexplicable fortuna, ya que lo duro de las evidencias no prueba nada malo sino: “desafecto (...) de tribunales paralelos”.

A tan cínica desvergüenza se le llama ser caradura y sometido a innobles compromisos. Pero en fin cada quien vive de vender lo que puede.

Por otro lado, en su entrega del 28 de agosto en El Universal, “Marchas sobre México; el poder de la palabra” el pretenso sicario de la razón exhibe ignorancia y superficialidad al presentar el discurso de Luther King como “activismo de la retórica llevado a cumbres de belleza y eficacia”. Con lo que reduce la profundidad y pertinencia del discurso a la pura forma y soslaya el contexto.

Noten la fatua percepción: “En este legendario mensaje (...) cada parte embona con la otra a la perfección, la construcción verbal, la voz, el ademán, la mirada, el lenguaje facial, el escenario”. Lo que deja ver que José Carreño Carlón vive en una película del cine mudo. En la que todo se limita a la mímica.

Ya como segunda parte y complemento, casi como adorno agrega: “Y están también, por supuesto, las cargas narrativas, dramática y argumental”, la forma en que se cuente el cuento, no las razones de fondo sino la impostación y modulación de la voz, el tono y lo creíble del cuento. Con lo que confirma su visión sofista.

El divorcio de la realidad lo confirma al aseverar: “portadoras de causas inobjetables”, es decir de argumentos imbatibles pero generales, no de lo que los protagonistas padecen y sufren, sino de lo que convence a ajenos por ser absolutos para los que no hay objeción (lo bonito, lo bueno, lo correcto).

Lo que lo hace un asunto de sofistas que buscan sorprender y no de filósofos que buscan la verdad. Un problema del tercer mundo es su incapacidad para definir y por tanto expresar y entender su particularidad, para especificar la funcionalidad de su problemática, sin lo cual no se puede resolver, por lo que la argumentación vacua se atora atrapada en la vaguedad de absolutos. Como Carreño Carlón.

Y continua relacionando lo que cree que eran los propósitos del discurso del sueño de Luther King: derechos civiles para todos, igualdad racial, paz interior de la nación, junto a la paz universal que entonces significaba el fin de la agresión de su país al diezmado y heroico pueblo de Vietnam”.

Con ello demuestra su ignorancia, falta de seriedad y profesionalismo, que no le alcanza para revisar el discurso del que perora. Porque ese discurso no toca a Vietnam ni a Luther King en ese momento le importaban los vietnamitas. Y suple la verdad con valores ambiguos inatacables: paz interior, paz universal, agresión, diezmado y heroico. Puro pedo y resoplido.

José Carreño Carlón es un sofista limitado a hablar bonito de cosas que ignora y no se preocupa por averiguar. Martin Luther King, quien fue bautizado como Michael y se cambió el nombre en honor de Martín Lutero, luchaba por el derecho al voto y terminar con la discriminación y segregación de los afroamericanos.

Porque era el problema principal que sufrían todos los días. Ya que los afroamericanos no votaban y no tenían permitido acceder a autobuses, restaurantes, escuelas, trabajo y lugares públicos y privados de blancos. Luchaba contra el apartheid gringo.

El discurso del que habla José Carreño Carlón lo pronuncio Luther King en “La marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad”. Y el propósito patente de esa marcha era terminar con la segregación racial en las escuelas públicas; una legislación sobre los derechos civiles de los afroamericanos, en especial prohibir la discriminación racial a los afroamericanos en el trabajo; proteger de la violencia policial a los activistas de los derechos civiles de los afroamericanos; un salario mínimo de 2 dólares para todos los trabajadores sin distinción de raza (afroamericanos).

Los siguientes fragmentos del discurso aclaran su contenido:

“Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia.

Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aun tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra (...) (Ojo, habla de los afroamericanos gringos de aquella época, no de los segregados sociales mexicanos actuales)

“Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Yo tengo un sueño: que un día esta nación se pondrá de pie y realizará el verdadero significado de su credo: "Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Yo tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad.

Yo tengo un sueño: que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desértico, sofocante por el calor de la injusticia y la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter”.

Como se puede ver en los fragmentos y constatar en el discurso completo, no habla nada de Vietnam. Fue hasta el 4 de abril de 1967 que pronunció su discurso “Más allá de Vietnam, el momento de romper el silencio”. En el que denunció que Estados Unidos estaba ocupando Vietnam como una colonia estadounidense y llamaba al gobierno estadounidense “el más grande proveedor de violencia en el mundo de hoy”. E insistía, en que el país tenía necesidad de un gran cambio moral. Además, cuestionó “nuestra alianza con los terratenientes de América latina” y se preguntó por qué los Estados Unidos reprimían en lugar de apoyar las revoluciones de los “pueblos descalzos y descamisados” del tercer mundo.

Un fragmento de ese discurso es muy revelador:

“La verdadera compasión es más que dar una limosna a un mendigo; permite ver que un edificio que produce mendigos tiene necesidad de una reestructuración. […] de Vietnam a África del Sur pasando por América latina, los Estados Unidos están en el lado malo de la revolución mundial”.

Noten que la analogía del edificio productor de mendigos también es aplicable a nuestro país desde Cortés a la fecha.

Pero en fin, ese discurso fue consecuencia en parte a que en sus últimos años se afilió al progresista Highlander Research and Education Center, pero la evolución y crecimiento del pensamiento de Luther King, se debe a que nunca dejó de cultivarse y que desde joven estudió a pensadores como Henry David Thoreau, del que era alumno.

Henry David Thoreau también es maestro de Gandhi y el creador de la resistencia pacífica, que no consistía en bloquear calles ni molestar a nadie y menos en buscar beneficios personales y de grupo.

Henry David Thoreau debería ser reconocido como un héroe nacional mexicano, ya que protestó por la hipocresía americana que en su constitución declara a todos los hombres iguales y libres mientras en los hechos se toleraba la esclavitud, la expoliación y genocidio del indio americano y el robo de la mitad del territorio a México. Noten que de él salieron muchas semillas del pensamiento de Gandhí y Luther King.

Y vean el contraste: Henry David Thoreau y Martin Luther King no eran merolicos sino gente seria, culta y preparada, que abogaron por resolver problemas reales que afectaban a su convivencia social, por lo que lograron cristalizar cambios verdaderos, mientras en el tercer mundo ignorantes rebuznan estupideces, hablan engoladamente de grandes causas y valores intangibles, simulan seriedad y cultura para aparentar preeminencia, desde la cual pretender exonerar a delincuentes impresentables y lavarle la cara a gente muy manchada, ridículo que capitalizan con la dirección del Fondo de Cultura Económica. Lo que solo es posible en el subdesarrollo.

Todo lo cual viene a cuento ya que el trance en el que se encuentra el país es crucial. Parte de lo que se juega en las calles y el Congreso es la permanencia en el mundo de fantasía del subdesarrollo o avanzar a un mundo coherente, serio, maduro y racional. Noten que mucho del discurso de Luther King es aplicable a la situación de muchos mexicanos y la lucha Henry David Thoreau para acabar con la incoherencia normativa, el doble discurso y la doble moral, no ha perdido vigencia en nuestro país y el mundo.

Avanzar requiere gente con toda la barba, inteligente, decidida y seria que asuma sus compromisos en forma responsable y actúe en beneficio del bien común en el largo plazo. Que abandone la simulación y las posturas acomodaticias, de beneficio anémico y corto plazo. En todo caso, se acaba el tiempo y el camino fácil.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

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