Martes, Junio 19, 2018
   
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Estudian relación entre células troncales y enfermedades de la sangre

El sistema hematopoyético está encargado de la producción de la sangre. Lo componen tres elementos principales: las células de médula ósea, la sangre y el sistema linfoide. Las enfermedades que se presentan con mayor frecuencia son la leucemia, diversos tipos de cáncer hematológico; las anemias, caracterizadas por la baja concentración de hemoglobina; y los linfomas, conjunto de enfermedades que se desarrollan en el sistema linfático. El estudio de las células troncales o células madre de este sistema, ha llevado a poner especial atención las áreas específicas en las que éstas llevan a cabo sus funciones.

En el artículo “El nicho de las células troncales: los secretos de su código postal”, publicado por la Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM y escrito por Jannet Saldívar, Patricia Flores, Héctor Mayani –jefe de la Unidad de Investigación Médica en Enfermedades del Hospital de Oncología del Instituto Mexicano del Seguro Social y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC)–, y Eugenia Flores Figueroa, los autores señalan: “las células troncales se localizan en áreas muy específicas dentro de los tejidos, denominadas ‘nichos’. Los nichos proveen a las células troncales las condiciones necesarias para regular su fisiología, preservar su estado de célula troncal, además de participar en la regulación de su proliferación y diferenciación”.

Un nicho es la suma de elementos de un ambiente que le permite a una especie persistir y reproducirse, en el caso de las células troncales de la sangre se investiga si se puede inducir una “nichoterapia”, es decir, modificar el ambiente local con fines terapéuticos para combatir enfermedades de la sangre.

Cabe destacar que las células madre o troncales son el foco de atención de laboratorios de todo el mundo, pues tienen la capacidad de renovar a las células descendientes, tienen una gran capacidad de proliferación y de diferenciación.

“Nuestro cuerpo posee en promedio 6 mil millones de células sanguíneas por kilogramo de peso que tienen una vida limitada, desde algunas horas, hasta varios días, por lo que se renuevan constantemente mediante el proceso denominado hematopoyesis”, destaca el artículo. A la cabeza de ese proceso se encuentran las células troncales hematopoyéticas que sólo se pueden reconocer por los antígenos (proteínas identificadas por el sistema inmune) presentes en su membrana”.

 Y ¿dónde residen las células troncales hematopoyéticas?, los autores de esta investigación señalan que “las células inmaduras deben de permanecer en la médula ósea dentro de tres componentes celulares: el hematopoyético, el mesenquimal y el endotelial, además de estar asociadas a otros tipos celulares”. Dentro de esta clasificación, el nicho de las células troncales mesenquimales juega un papel muy importante en las enfermedades de la sangre.

“En modelos animales ha sido demostrado que la modificación en la expresión de algunas moléculas en las células troncales mesenquimales conduce a la generación de mieloproliferación, displasias hematológicas e, incluso, en la transformación leucémica de las células hematopoyéticas”. En ese sentido, el equipo del doctor Héctor Mayani fue el primero en demostrar que el 60% de los pacientes con alguna enfermedad de la sangre presentan alteraciones cromosómicas en las células troncales mesenquimales, que regulan la hematopoyesis en sitios específicos de la médula ósea y condicionan la aparición y curso de varias enfermedades de la sangre incluyendo la mielodisplacia y la leucemia”.

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