Sábado, Abril 04, 2020
   
Text Size

EL ENGAÑO: Ángel Pujalte Piñeiro

“La raíz de la esquizofrenia”

El Editorial “Apostar a la Innovación” de El Universal del 16 de mayo, expone el error que extravía a los investigadores. Al final del cuarto párrafo afirma que: “La situación deriva en la paradoja de un México con la generación mejor preparada de la historia, pero a su vez la que menores posibilidades de acceder a un trabajo tiene en proporción con las habilidades adquiridas”.

La falsedad está en considerar a los doctores y masters como “mejor preparados” que un profesional. Equívoco que no aclaran los pocos que sacan provecho, a los que llamo investigadores, que aprovechan que los perjudicados, que son la mayoría de la sociedad, no cuestiona el mito. Por confiados o por querer creer el engaño que los sacerdotes de la superstición de la ciencia, tecnología e innovación, con su “magia”, van a sacar al país del subdesarrollo.

En un adulterio que no es universal, sino del subdesarrollo, del tercer mundo, de gente cuya falta de esperanzas la compensa con creer en suplantadores o por propensión a la superstición.

Por predisposiciones de la racionalización incompleta, subdesarrollada. Por creer o querer creer en chamanes, en personas que puedan viajar entre mundos y comunicarse con el más allá, con realidades que están fuera del alcance del común de la gente. Posición primitiva que asumen “científicos” cuya incompetencia comprometida o alienación del mundo real los condena al limbo de la magia y la charlatanería y a los que creen en ellos a mantenerlos a cambio de ninguna retribución.

Alegan que son la “generación mejor preparada”, porque la forman doctores y masters. Aseverando el sofisma que doctor o máster es más que un profesional, lo que no es cierto. Un doctor es un especialista de especialista de especialista y un master es un especialista de especialista. Y la verdad es que cada grado de especialización consiste en saber más de menos. En reducir el alcance y el ángulo de visión. Cada nivel de especialización es una forma de lobotomía que produce una elevación de escatoma.

Contrasto en aras de aclarar: un profesional es el Ingeniero Civil completo, de los que la mafia de “cientificistas” han puesto en franco proceso de extinción. El que sabe de geotecnia, estructuras, hidráulica, sistemas (no computación), maquinaria, instalaciones, administración y lo que haga falta, que proyecta, diseña y materializa, gracias a que complementa la teoría con un fuerte contacto con el mundo verdadero.

Los que en la facultad se hacían embriones de generalista bajo la enseñanza de maestros que si no eran generalistas, si por lo menos especialistas en contacto con el mundo real. Ingenieros que trabajaban en Recursos Hidráulicos, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en la de Obras Públicas, la Comisión Federal de Electricidad o en el sector privado como contratistas de alguna o de todas éstas dependencias. Todos enclaustrados en el mundo verdadero.

Porque titularse de Ingeniero Civil otorgaba el grado de aprendiz del mundo real. Todos estaban conscientes que saliendo de la facultad no se sabía nada más que una mínima orientación, que había que hacerse en contacto con el mundo verdadero. De allí se debía entrar a alguna dependencia de ingeniería a empezar a aprender ingeniería verdadera bajo la tutela de algún ingeniero ya hecho, de un viejo. O a alguna empresa en la que también se tenía que recorrer todo el escalafón para poder llegar a una posición decisoria. Y que solo el que recorría todos los campos llegaba a generalista.

Lo que produjo Ingenieros que igual proyectaban, diseñaban y calculaban una cortina de una presa, un terraplén, un canal, un túnel, una turbina, una tubería, las estructuras necesarias, los caminos con sus pavimentos y obras de arte y planeaban, programaban, dirigían y administraban la obra.

Gracias a ellos se dio la época cuando antes de empezar se sabía lo que iba a tardar la obra, lo que iba a costar y lo que se iba a entregar. No como ahora, que como solo hay tanteadores poniéndole la cola al burro, no se sabe lo que va a tardar, lo que va a costar ni lo que van a terminar entregando. Todo es una sorpresa.

Mientras que los sacerdotes de la superstición, de la licenciatura solo cambian de pasillos y salones para hacerse especialistas, de embriones de ingenieros civiles se hacen especialistas en fantasía. De allí sin salir a la calle, solo permaneciendo más tiempo en los mismos pasillos y salones, estudiando en libros, se hacen masters, con lo que reducen el campo del especialista al concentrarse en la teoría de una especialidad de la especialidad.

Y los que aguantan más tiempo encerrados entre las mismas paredes, concentrados en reducir aún más su visión a la de una especialidad de la especialidad de la especialidad, bajo la férula de la alienación del mundo real llegan a doctores.

A una persona que sabe mucho de muy poco. Que tiene una visión muy nítida de un muy reducido campo de un pequeño detalle, pero que es ciego a todo lo demás, incluso dentro de su misma especialidad y totalmente ciego y ajeno a los otros campos de la profesión y sin ningún contacto con el mundo exterior, con el mundo real, donde vive.la sociedad

Lo que los hace afirmar barbaridades, como en “El rompecabezas de la ingeniería, por qué y cómo se transforma el mundo”, (FCE, SEP, CONACyT, 2008, ISBN 978-968-16-8444-0) en el que se afirma que “La teoría representa el grado de validez más alto que el conocimiento puede alcanzar”, cuando el que se agarra de teorías, es porque no sabe lo que tiene enfrente. El mundo verdadero no es de teorías generales sino de particularidades, de individualidades.

Pero lo peor es que los chamanes de la superstición de la ciencia se han dedicado a un sistemático desmantelamiento de la profesión de Ingeniero Civil, corriendo de la facultad a los ingenieros auténticos, a los de la vieja guardia, a los que tenían los pies plantados en el suelo, para suplantarlos con alienados de la “degeneración mejor preparada” de esquizofrénicos. Quienes también se han dedicado a modificar los planes de estudios, para hacerlos más fantasiosos. Con lo que fabrican y adecúan a las nuevas generaciones a su mundo de ilusión.

Suplantan a los verdaderos maestros con alienados que solo saben recitar el libro, que solo dan los ejemplos del libro y preguntan los mismos problemas del libro, a los que hay que responder igual que el libro, porque si el alumno llega a la misma solución pero por diferente camino, lo reprueban.

Y el país no requiere chamanes ni extraviados que solo puedan vivir de recursos públicos. Ya sea como maestros dedicados a clonarse reproduciendo y diseminando su delirio o como mantenidos sociales a cambio de promesas indefinidas, como es esa “eventual” aportación al conocimiento o riqueza nacional, lo que aquellos que los crearon no han cumplido en 28 años.

Los Ingenieros Civiles auténticos son primordiales para sacar al país del subdesarrollo integrando a la población al trabajo productivo en la construcción de su bienestar y prosperidad material. Para lo cual el principal óbice actual son los ilegítimos extraviados que abusando de la inocencia de los legos y la superstición de la ciencia se han desbordado y apropiado de la formación de las nuevas generaciones y de puestos decisorios en el gobierno, tratando desesperanzadamente de poner a la parte, a la mínima parte que son, sobre el todo.

Sin darse cuenta o sin que les importe el daño que le causan a la misma sociedad que pretenden que los mantenga a cambio de nada. Solo por el “prestigio” de poseer elefantes blancos.

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.

Grilla en el Poder

Suscripción Online Suscripción Online

Gobierno del Distrito Federal

Suplemento Semanal

Restaurar Portal