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REBASADO: Por Ángel Pujalte Piñeiro*

Escrito por Ángel Pujalte Piñeiro* el . Publicado en Nuestros Columnistas

*Administración enferma

Los movimientos del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, dejan ver desconocimiento del juego y rebase del nivel de Peters. El hombre se conoce por sus actos y si quedaba duda con lo hasta ahora hecho, su nuevo gabinete lo termina de exponer.

Ajeno a los problemas que le deberían preocupar, efectúa movimientos nefastos para los ciudadanos, su carrera política y futuro. Al parecer intenta distraer con pirotecnia de cartuchos quemados, sin darse cuenta que los problemas que intenta tapar requieren una distracción mucho mayor y lo escabroso de mantener tres años a la sociedad en babia. Por mucho que sus propagandistas pagados, ciegos a lo inminente, presenten los cambios como diestros movimientos previos a la competencia presidencial.

Lo cierto es que el desprecio de los compromisos con la sociedad, que acostumbran demasiados servidores públicos, es lo que extravía el desarrollo nacional. No es nuevo ni secreto el choque de intereses opuestos en los puestos públicos. Los de la sociedad con los personales de los empleados. Y que privilegiar a unos perjudica a los otros.

La costumbre de lo torcido, hace ver como normal y parecer aceptable, que las razones por las que se nombra a alguien en un puesto público, no sean las que beneficien a la sociedad plural, sino para atender otros intereses o cumplir otras funciones. Perversión tan habitual que se comete sin recato ni disimulo.

Vicio que cambia la naturaleza de los méritos por los que se accede y avanza en el servicio público, que en vez de disposición y capacidad para servir a la sociedad, sea por complicidad y maña para contender con otros “servidores públicos”, conquistar posiciones, espacios de poder o “territorios presupuestales”.

Lo que cambia de fondo al juego. El fondo es otro porque la mutación de metas, medios y reglas de juego lo transforma totalmente en otro. El juego original y patente, solo reconoce como legítimas, lícitas y morales unas únicas metas, medios y reglas de juego. Que son las que conducen a cumplir los cometidos patentes del cargo.

El cambio de fondo del juego a ilegítimo, ilícito e inmoral, es absoluto. Es una alteración en la que no hay medias tintas. Así como no existe la semi virginidad ni el medio embarazo, tampoco existe el servidor público medio decente ni semi honesto, cualquier modificación en las metas, medios o reglas trasforma al juego en ilegítimo, ilícito e inmoral. El que es un vasto fondo en el cual los cambios ya no son de fondo, sino solo de grado a lo largo de muchos ejes posibles.

La ruptura de las reglas formales del juego abre la puerta a una mezcolanza anárquica de fuerzas que mueven la ubicación en la que se desenvuelve el juego, a lo largo de ejes que forman la alineación de intereses ordenados en categorías. Sobre los cuales las diferencias de grado mueven el juego lo largo de cada eje y la combinación de ejes a lo ancho del plano de lo ilegítimo, lícito e inmoral, para situarlo en la resultante de los esfuerzos desviadores que dominen en cada caso.

La informal orientación de las desviaciones y diferencias de grado hace lábil el juego en el terreno del fondo ilegítimo, ilícito e inmoral. En el que pueden ser muchos y muy variados los ejes de las desviaciones y el grado o monto de los intereses sesgados por los que se nombra a alguien en un puesto público.

Sin embargo hay tendencias genéricas cuya alineación dibuja grandes ejes. Los ejemplos pueden ser desde el eje delincuencial, en el que la misión del nombramiento es la comisión de delitos como peculado, prevaricación, concusión o exacción ilegal, etc.

Podríamos denominar eje maquiavélico al que altera el uso de los recursos y desvía las conductas considerando al sector público no como un instrumento social al servicio del bien común, sino como tablero de ajedrez en el que se acomodan y mueven “piezas” para que ataquen, defiendan o bloqueen a otras piezas y posiciones consideradas estratégicas o enemigas.

Otro eje, es el de la incompetencia, en el que un nombramiento no lo determina la capacidad para cumplir el propósito legítimo, lícito y moral ni tampoco ninguno ilegítimo, ilícito e inmoral, sino porque al que nombra no le queda otra. El que nombra carece de “piezas” y no sabe de dónde sacarlas o desconfía de los extraños.

Esta deformación de enfoque, percepción e interpretación, modifica las conductas, reemplaza orientaciones, límites y alcances, por una mezcolanza de ejes y grados propios del fondo ilegítimo, ilícito e inmoral, en un juego en el que no existe desviación ni grado típico, ni fronteras.

Lo que complica un juego que de por si no debería serlo, si se jugara en forma transparente, leal y honesta y en cada frontera de contacto de la sociedad con la naturaleza se nombrara para administrarla, a quien mayores meritos formales tenga para hacerlo. Con lo que la evolución social obtendría los mejores resultados posibles.

La complicación y opacidad resultante de que el juego sea otro totalmente diferente al patente, hace ineludible la capacidad para aparentar una cosa y hacer otra, por lo que un atributo que otorga ventaja o desventaja en el juego, es la posesión de dobleces: tener una doble o múltiple: mentalidad, moral, discurso, cara, personalidad, etc., etc. Aptitud para el juego que configura una “vocación” que coincide con la patología mental del perverso.  La del que gusta brincarse las trancas, que disfruta lo prohibido.

Todo esto lo trae a colación que ningún recambio que hizo el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el Dr. Miguel Ángel Mancera, ha demostrado capacidad en lo que ha hecho, menos para resolver los problemas de la ciudad que les encomienda, ni habilidad política para lidiar con “antagonistas” y menos solvencia para optimizar resultados materiales, legítimos ni ilegítimos.

Lo que hace ver la maniobra a una reducida a cambiar por cambiar, sin importar que se reemplacen fusibles quemados por otros igual o peor de quemados, ni lo efímero de las expectativas, que durarán hasta que los “nuevos” empiecen a “justificar” su fracaso en todos los frentes y alegar que los problemas y compromisos legítimos e ilegítimos que les encargaron, no tienen solución, que son imposibles de resolver.

La jugada que más revela la ingenua perversidad es la de haber nombrado a Patricia Mercado en la segunda posición del gobierno: la Secretaría de Gobierno. En su juventud fundó el Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU) y coqueteo con el Partido Revolucionario de los Trabajadores, para encontrar su lugar en los organismos femeninos.

Se dio a conocer enarbolando la bandera de la equidad de género y los derechos ciudadanos. Es ejemplo que una cosa es la popularidad de una idealista, otra las facultades de una verdadera luchadora social y otra más la perfidia, doblez y maña necesaria para jugar con fieras.

Es un caso particular de una oveja soñadora que encontró su nivel de Peters en el umbral de la verdadera política o el territorio de lobos. Es quizás la única que no tiene cola que le pisen, pero también es adalid del fracaso. En 15 años de terca insistencia nunca ha ganado una elección y ha sido hasta candidata presidencial. Todos los  partidos que ha fundado han fracasado: México Posible y Alternativa Socialdemócrata y Campesina.

Por lo que cabe preguntar sus virtudes, si no es capacidad política ¿que es lo que vende?, ¿que la sostiene?, ¿por qué o para qué le dan nombramientos? A la que desde un punto de vista, se ve como una botarga de peluche. Una bonita figura, de imagen “intachable” que se chupa el dedo.

Mancera la había puesto en la Secretaría del Trabajo, posición que ni tiene ni da mucho juego. Dicen los enterados del ajedrez político que como cuota a otro fracasado presidenciable Cuauhtémoc Cárdenas. Otro prestigio inerme, que padrotea otro cargo, en el que tampoco picha ni cacha nada. Ambos ocupan puestos en los que no se mueve nada ni han hecho nada. Que son especies de aviadores del gabinete, que ocupan posiciones en las que cobran un sueldo por no hacer nada para nadie. Ni por una ideología, una jugada política, para un grupo político y menos para la ciudad o el país.

Y de una posición comparable con la banca la mete a jugar en la posición que tiene el segundo nivel de importancia en el Gobierno del D.F. O Mercado de la noche a la mañana, se trasformó de ingenua soñadora despistada en chucha cuerera, experta en malicia y mañas o a Mancera se le botó la canica y le va a pedir peras al olmo. O ni una ni otra.

Lo probable es que Mancera no tenía cara para sostener en la Secretaria de Gobierno a Héctor Serrano, porque ebrio de ser el verdadero poder atrás del poder y creyéndose dueño de la cancha y pelota, impuso a sus incondicionales como candidatos, por lo que es el culpable directo de la debacle del PRD y del avance de MORENA, PRI y PAN. Y de la considerable pérdida de clientelas (moches), espacios de control y potencial político a futuro para el PRD, Mancera y grupo.

Hay quien dice que Andrés Manuel López Obrador pidió su cabeza. Pero más bien le ha de haber dado las gracias, por todo lo que lo benefició. Los que han de haber pedido su cabeza y la de Carlos Navarrete Ruiz son los damnificados, los del PRD. La del primero por el daño que su ambición y ceguera política le causo al partido y al otro por haberlo dejado.

Pero Mancera no quiere o no puede soltar prenda. Como que Serrano es el único en quien confía o que sabe cobrar y no pierde nada. Porque es evidente que para ellos el asunto es más económico que social. Por lo que la jugada genial es poner en el puesto cuestionado a una “inatacable” tan ciega y despistada que no estorbe al que se le degrada en apariencia, pero que va a seguir siendo el poder tras el poder.  

Si la maniobra funciona, la secretaria de Gobierno se va a limitar a poner su cara sin estorbar a Héctor Serrano para que siga con los tejes y manejes que les quedan, que es lo que ratificaría a Patricia Mercado como puntera para la jefatura de Gobierno en 2018, en el que Mancera jugará por la presidencia y con una candidata para el DF sin partido, pero si funciona el acuerdo, en una reedición del mismo trato. Claro falta que la “loca academia de la política”, llegue y no sigan los ridículos.

Otro tipo de jugada es la de Joel Ortega Cuevas, que lo retira de la Dirección del Sistema de Transporte Colectivo Metro y cambia por Jorge Gaviño Ambriz. Y es que Ortega no funcionó porque aunque esta titulado de Ingeniero Electricista nunca ha ejercido esa profesión y solo una pequeña parte del Metro es la eléctrica. Y desconoce los demás campos profesionales que abarca el Metro.

Tampoco es buen administrador, ya que lo primero que cualquiera con dos dedos de frente, hace al recibir algo, es auditar lo que le entregan. No solo contable sino también física y documental. Y Joel Ortega Cuevas recibió todo a ojos cerrados. Lo que le dieron y como se lo dieron. Aun suponiendo que su compromiso fuera no hacer ruido ni echar tierra al anterior, saber a ciencia cierta lo que se recibe, no sobra ni estorba.

Su currículum es de chapulín que ha brincado del tingo al tango. Fundador de membretes políticos, policía, asesor, jefe delegacional y una larga trayectoria en dependencias de transporte y vialidad. Donde según Leopoldo Mendivil inició su fortuna personal vendiendo licencias y placas a taxistas. Por lo que de ser ciertas las denuncias de Mendivil, su principal capacidad es de “enriquecimiento inexplicable”.

Lo que es fácil investigar y aclarar. Pero si en vez de investigarlo y castigarlo, se le protege, conserva y premia con nuevos puestos, pues quizá se debe a que se “baña en regadera”. Es decir, que salpica para todos lados. Que parte de lo que roba lo reparte entre cómplices y protectores o porque lo emplearon de “mano de chango”. Para recabar el botín de un titiritero que no da la cara y a cambio de dar la cara, funcionar como fusible y cachar el desprestigio, solo recibe una parte.

Nada de lo cual lo hace competente para que sin gastar, molestar a la población ni llamar la atención, mantenga operando un complejo sistema físico como el Metro, haga que funcione una enredada y mal hecha obra como la L-12 y saque la cuota del o los titiriteros.

Por lo que quizás el único compromiso que pudo cumplir fue el de papel sanitario. Cargar con todas las culpas y el desprestigio, aunque ya no de ratero sino de ingeniero inepto, administrador incompetente, político incapaz, que no pudo controlar a la mafia sindical, ni a los vagoneros y un pesado lastre por parar al metro por venganza política (cuando quizá pararlo fue lo único que hizo bien y nunca quiso vengarse).

En su lugar el Dr. en Derecho pone a otro abogado cuyo mérito es haber presidido en la ALDF la Comisión Especial de la Investigación sobre las fallas de la línea 12 del Metro, la que solo recabó parte de las violaciones legales que cometió Marcelo Ebrard Casaubon en la construcción de la L-12 del Metro. Y digo que solo parte porque no se metieron a fondo y es muy diferente y limitada una auditoría legal, que un arqueo de cumplimiento de metas. Una auditoria profesional libre.

La consecuencia más grave del acaparamiento y deformación de la administración pública que comete la política abusiva, es extraviar las distancias entre las naturalezas, propósitos y alcances de las diferentes actividades humanas. Triunfo de la irracionalidad por la que una actividad, carente de capacidad, conocimiento y buena fe se encime sobre otras  y tome decisiones que son privativas de profesiones libres, que atesoran un conocimiento muy serio, complejo, sofisticado y refinado, como la Ingeniería Civil. Lo que 600 años A.C. denunció el “hijo de picapedrero”.

Atropello que cancela orientar en forma racional a la sociedad y sus relaciones con la Naturaleza, suplantándola por una manipulación caprichosa y egoísta, secuestrada por una lucha fanática del poder por el poder. Que desalienta el desarrollo de las prácticas profesionales racionales, honestas y leales al sustituir la práctica por incondicionales y mercenarios plegados a caprichos y maniobras oscuras.

La L-12 es solo una de tantas demostraciones del nivel de descomposición profesional producto del abuso del poder y suplantación de inteligencia y honestidad.

Lo que demuestra, una vez más, la necesidad de una norma que distinga la diferencia de naturalezas, fines, medios y reglas de juego entre las diversas actividades humanas y lo ineludible que es terminar con la opacidad de las actividades lucrativas con una auténtica ley de las prácticas lucrativas que de a cada una su lugar y delimite alcances.

Para que la sociedad pueda interactuar en forma racional en sus fronteras de contacto con la naturaleza. La diferencia en la evolución de las sociedades estriba en la diferente racionalidad que cada una ha aplicado en sus contactos con la Naturaleza.

Una ley que parta del imprescindible prolegómeno de distinguir las diferentes naturalezas de las actividades humanas, productivas y no productivas. En base a los objetivos, alcances y méritos que cada una le debe a la sociedad y requiere para su ejercicio. Antes de ordenar nada se debe distinguir y catalogar las diversas partes del universo que se ordena. Profesional libre, profesionista, técnico, oficio, práctico, artista, artesano, etc.

Carencia que en los nombramientos, permite no distinguir las leyes convencionales de los hombres de las de la Naturaleza. La experticia de abogado para torcer la ley e imponer la injusticia, es inservible con las leyes de la Naturaleza. Y la habilidad de los políticos para manipular la opinión ajena es inoperante para manipula la de la Naturaleza.

Por eso para una tarea que requiere un auténtico profesional, alguien que gracias a haber consagrado su vida a estudiar y fraternizar con una frontera del mundo real, domine la: teoría, técnica, recetas, práctica y con la experiencia que da un conocimiento serio y profundo de esa frontera de la sociedad con la Naturaleza. En la que tenga probado y comprobado los: límites, deficiencias y posibilidades del “estado del arte” de manera que pueda reconocer las particularidades y elaborar trajes a la medida.

En ninguna instancia, etapa ni parte de la L-12 participó un auténtico profesional. Ni para tapar el pozo, por lo que todo se ha limitado a una revisión parcial que tampoco se ha llevado a fondo o la han ocultado. Lo que publican es una incompleta revisión de la legalidad del proyecto limitada a pescar solo pequeños chivos expiatorios y parte de los fraudes, evasiones, sobreprecios, duplicidades, pero que no hurgó en lo más grave y trascendental, que es la medida en la que se lograron metas sociales, en la que se cumplieron los propósitos de movilidad masiva, económica y eficiente, que impulse la productividad de la ciudad y de los ciudadanos y la medida en la que lo frustran los despropósitos, incongruencias y mala calidad. Todo y más de lo que se asoma tras lo poco que no han podido esconder, por mucho que lo minimizan y ningunean.

De allí que ni Mancera ni Jorge Gaviño Ambriz todavía se den cuenta de la seriedad y magnitud del problema que tienen enfrente. Con todo y que Gaviño Ambriz ya empezó con los desplantes patéticos.

Va a recorrer todos los días el Metro. Aunque él que no sepa a donde voltear ni que ver, que percibir y menos como interpretar lo que percibe. Porque son cosas que no se pueden fingir y son precisamente lo que vende un profesional.

Ni aunque recorra el Metro cargando nopales va a palpar la real dimensión de los problemas y menos encontrarles la mejor solución. Ya está pidiendo más dinero y un legislador le cuestionó el desmesurado presupuesto del “mantenimiento” que después de los parches y puesta a funcionar, va a requerir mantener operando a la L-12.

Lo que va a ser un sobreprecio a todas luces violatorio al Artículo 134 Constitucional. Que es un costo que no debería pagar la ciudadanía, que es extra al de lo que se robaron en la obra, el costo extra de la ineptitud e incompetencia de la mafia de rateros que ni siquiera cuido no dejar evidencias ni llamar la atención.     

No solo el Metro sino toda la ciudad se cae en pedazos y Mancera va a requerir mucho dinero para medio parcharla y más para comprar voluntades y pavimentar su camino hacia la presidencia. El país, tampoco está en jauja.

El precio del petróleo está a punto de caer bajo los 40 pesos por barril. La productividad, PIB o economía no solo no despega sino que no deja de hundirse, por lo que vemos la ya acostumbrada sucesión de ajustes de los pronósticos a la baja. Por no que no dudo que en vez de incrementos Mancera tenga que hacer recortes en muchos frentes.

Y parece que Mancera es tan ingenuo que cree que el problema es la habilidad de Jorge Gaviño para denunciar problemas y que con nombrarlo director del Metro, los va a echar al fondo de un cajón y estos van a desaparecer. Cuando el Metro es un sistema físico por lo que sus problemas son materiales. Los problemas los crearon los que materializaron la L-12.

La chamuscada de Mancera y Ortega la causó haber recibido al Metro y la L-12 con los ojos cerrados y dosificar o ir reconociendo a cuentagotas los problemas. Quizá para no echar tierra a los anteriores y quizá también por ignorancia, por no saber si la causa de que algo no funcione es porque no sirve o por incompetencia de ellos mismos. Lo mejor que puede hacer Jorge Gaviño es ir a fondo y sacar a la luz la verdad, por cruda que sea, consciente que lo que no denuncie a tiempo se lo van a acreditar a él. Como le pasó a Ortega.

Una inocentada de Mancera puede ser creer que como Jorge Gaviño es del PRI, que por esa sencilla razón, el PRI se va a encargar de enderezar todo lo chueco, rectificar todos los errores y poner las cosas a funcionar como deben. O que el PRI le va a aportar a su miembro todo lo que necesite para corregir y resolver todos los problemas: profesionales, técnicos, materiales, sindicales y sociales (economía informal) que acumula el Sistema de Transporte Metro incluida la L-12.

Pero contrario a lo que cree el Dr. Mancera, si el PRI se involucra, va a ser para ver qué saca y no que mete. Y en este país la política no es ideológica, sino de billetazo. Y al PRI lo que le conviene es reventar a los otros partidos para recuperar la Jefatura de Gobierno. Para lo cual Jorge Gaviño puede jugar como Caballo de Troya kamikaze. Ser la piedra amarrada al cuello de Mancera y el PRD encargada de hundirlos hasta el fondo. Si lo logra y hay muchas formas taimadas de hacerlo, el PRI sabrá premiarlo.

Otro nombramiento cuestionable es el de la señora Alejandra Barrales como secretaria de educación. Ya que del nivel de azafata brincó a líder sindical, diputada y senadora, ascenso que en vez de ser acompañado con méritos académicos, pedagógicos, profesionales o políticos, lo ha hecho con acusaciones de fraudes o malversaciones. No se le ha investigado por enriquecimiento inexplicable pero se sabe que regala avionetas y su gusto por los autos de lujo y condominios en Acapulco.

En el 2004 la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) la acusó penalmente por un presunto fraude por 14 millones de pesos. En la ALDF desapareció cien millones de pesos que dijo eran para becas en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, pero nunca se supo dónde quedaron. El pretexto es tonto, ilegitimo e ilegal, ya que no corresponde al poder Legislativo becar a nadie, sino al Ejecutivo.

Es ex pareja sentimental, ex contendiente electoral y adversaria de Mancera leal a Martí Batres e integrante del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), o más claro del equipo de Andrés Manuel López Obrador. Y son esas relaciones las que podrían explicar el destino que tuvieron los recursos que desapareció y la impunidad de que goza.

Y otra pieza que no sorprendería si en vez de elevar el nivel académico de la Universidad, con lo que volaría más alto de lo que lo ha hecho o impulsar la candidatura de Mancera a la presidencia, lo que complicaría la de su jefe AMLO, sea otro caballo o mejor dicho, yegua de Troya. Que utilice el presupuesto de la educación para nutrir y organizar mejor a los enemigos del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, miembros de la Quinta Columna, que allí tiene AMLO.

Otra jugada de ajedrez cuestionable es el nombramiento de la señora Amalia García como Secretaría del Trabajo. En su currículo tiene el gusto por los escándalos y malversar el erario en viajes y vida opulenta y haber gobernado tan mal a Zacatecas que lo entregó al PRI o quizá con ello compro su impunidad a ese partido.

Más que enemiga de AMLO y Ricardo Monreal cultiva animadversión. Y si el Dr. Mancera la nombro para que los enfrentara, es como echar a pelear un burro amarrado con dos tigres. La única capacidad probada es la facilidad para enemistarse, dilapidar y salir impune por debajo de la mesa. Quizás el Dr. quiere que abra una puerta a Morena o al PRI.

Otra jugada cuestionable es el nombrar consejero jurídico del gobierno del D.F. a Manuel Granados, ya que el ex jefe de los diputados locales del PRD, deja la ALDF arrastrando acusaciones de venta de cambios de uso de suelo y asociación con corruptos jefes delegacionales. No se sabe si es para pagar favores o para que aporte su experticia en chanchullos.

Pero lo más impactante es que Miguel Ángel Mancera afirmó que los cambios se dan para seguir con el rumbo progresista de su gobierno, para realizar mejoras y en respuesta a las demandas de los ciudadanos. Textualmente dijo que: “Se ha escuchado el mensaje de los ciudadanos que exigen acciones y resultados concretos”.

Como se puede ver, las uñas largas ni la ineptitud e incompetencia ni la mentira y engaño son obstáculos para la carrera en la política, antes más bien parece que son virtudes necesarias para sobrevivir y triunfar en la carrera política. ¿Y que es lo que pasa en el cerebro de Mancera? ¿Cree que lo que hizo corresponde con lo que dijo? ¿Cree que somos tontos o tenemos el cerebro torcido? Y no vemos las incongruencias.

Nada de lo que hizo, ni ninguno de los relevos tiene siquiera intenciones de hacer algo a favor de la ciudadanía, por la ciudad ni por el bien común. Por eso no hay recursos que alcancen, por eso a nuestros administradores los estafan charlatanes y vividores y por eso el servicio público no resulta, por eso los malos servicios y atención que recibe la ciudadanía y los malos resultados del país.

El dilema está en hasta dónde va a caer el país. Si la descomposición va a encontrar un piso que la detenga o va a seguir cayendo en el desorden y degradación, como hasta ahora, si la sociedad va a reaccionar y meter orden o va a continuar solo escandalizándose y permaneciendo abúlica, en espera que alguien más aparezca y salve a México.

*https://angelpujaltepineiro.wordpress.com/ , Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.