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ACENTO: Salvador Flores Llamas

Escrito por Salvador Flores Llamas el . Publicado en Nuestros Columnistas

*Presidenciables punteros

Quedó atrás la cultura priista que bebimos largo tiempo: que el futurismo presidencial iniciaba hasta finales del año anterior a la elección. La rompió Vicente Fox al lanzarse al día siguiente de los comicios de medio sexenio, y López Obrador la remató, pues está en campaña presidencial permanente desde diciembre del 2000, cuando asumió la jefatura de gobierno del DF.  

Por otro lado, las encuestas sustituyen el futurismo, en que nos educamos por muchos años, y las publicadas en varios diarios señalan a los prospectos de cada partido o corriente política. López Obrador circula en redes sociales las que lo colocan de puntero, fiel a su costumbre de autoexaltarse y tratar de ganar más adeptos.

Para su fortuna el TRIFE ordenó muy tarde retirar su spot sobre el nuevo avión presidencial, y él lo aprovechó para victimizarse, como hizo con el desafuero que le dictó la Cámara de Diputados en 2005 por violar amparos dictados por el Poder Judicial, y así impulsó exponencialmente su primera aventura presidencial.

Analistas coinciden en que de los dos presidenciables tricolores mayores, Osorio Chong es el mejor librado, como secretario de Gobernación, jefe del gabinete, ejecutor de la política federal y cabeza de la seguridad nacional; importantísimas encomiendas estratégicas para el país con concomitantes responsabilidades.

Supervisó inclusive la seguridad de Francisco en todos sus recorridos por la República; estuvo antes en los sitios que visitaría, y en Ciudad Juárez, Peña Nieto lo presentó y se lo reconoció ante el Papa, a punto de volver a Roma.

Llama la atención la gran propaganda que se hace Aurelio Nuño desde la SEP, sin duda con fines futuristas; pero según las encuestas no ha surtido los efectos deseados. Mientras J. Antonio Meade, titular de Sedesol, parece descartarse, al decir que ve lejos el 2018, mas para muchos está a la vuelta de la esquina.

Que Beltrones, líder del PRI, se haya descartado de la sucesión, porque no sería ético –dijo- ser juez y parte en la principal decisión sexenal; se antoja una finta del colmilludo sonorense, que busca rendir buenas cuentas de la elección de 13 gubernaturas en este año (ganar al menos 9) para que  eso lo catapulte hacia la grande.

Es lógico que el hidalguense tenga un sagaz equipo asesor para impulsar su precandidatura, que lo ayuda a ubicarse de puntero fuerte en la contienda, y logró que no le afectara un incipiente escándalo de aparente corrupción por dos casas en Las Lomas, ni la inseguridad pública, ni Ayotzinapa, ni la fuga del Chapo Guzmán, cuyos efectos negativos disipó su rápida captura.

El carácter serio de Osorio, su experiencia de diputado federal y gobernador de Hidalgo son apoyos para responsabilidades más grandes. El ex presidente Miguel Alemán dijo que ser gobernador es antecedente indispensable para ser presidente.

Falta agregar a la labor de su grupo asesor un plus para permear en la gente su presencia, prestancia e imagen con una estrategia que imbuya en la sociedad sus propuestas, hechos y mensajes, sin atenerse a la tradición de que basta con el dedazo del primer priista del país.

Porque todo indica que la próxima contienda presidencial será atípica por tantos posibles y aguerridos competidores, que enfilarán sus baterías al priista, como el principal enemigo a vencer.

Por los partidos puede otearse como probables el priista Osorio, la panista Margarita Zavala (con un pie en el PAN y otro entre los independientes) y Andrés Manuel por Morena.

En cuanto a los independientes, aún no sabemos cuántos saltarán al ruedo.

Se espera una competencia ríspida y desgastante, de no confiar sólo en el voto duro partidista, como es usual; porque los ataques y zancadillas serán moneda diaria y ¿quién puede evitar que los desesperados recurran hasta a calumnias? 

Además los partidos pueden sufrir el repudio de los ciudadanos, por hacer poco caso de los reclamos sociales y cuidar primordialmente  sus intereses propios; o sea, por incurrir en la famosa partidocracia.

Un sondeo reciente indicó que el 36% de los encuestados dijo que votará por un independiente, y ningún candidato partidista se acerca a esa cifra.

El repudio es mayor para los partidos chichos, que se ven como negocios de sus líderes: Morena, del Peje; Movimiento Ciudadano, de Dante Delgado; PT, de Alberto Anaya; el PV, del “Niño Verde” y la chiquillería, de sus dueños respectivos.

Esto puede ayudar a los candidatos independientes. Pero el incumplimiento del “Bronco” Rodríguez Calderón de sus promesas de campaña, el desapego a su gobierno, la matazón del Penal de Topo Chico y la corrupción aflorada en su equipo son marcas negativas que pueden afectar a todos ellos.

Un botón de muestra es el procurador de justicia Roberto Flores Treviño, empedernido apostador, detenido 3 veces en Las Vegas por pagar deudas a los casinos con cheques sin fondos; hazañas que le ocultó al “Bronco” para evitar que se arrepintiera de darle el cargo. Dijo que fue calumniado y aun así recibió el espaldarazo de su jefe, el gobernador de Nuevo León.

No olvidar que el “Bronco” y otros independientes que van tras gobiernos estatales son ex priistas o ex panistas. ¿Cuántos más se agregarán para el 2018?

Recordemos el cantar castizo “Cosas verdes, Mío Cid”.

@chavafloresll