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ACENTO: Salvador Flores Llamas

Escrito por Salvador Flores Llama el . Publicado en Nuestros Columnistas

*Tres años de Francisco

Aquel “bona sera” (buenas tardes) del argentino Jorge Mario Bergoglio el 13 de marzo de 2013, cuando se asomó al balcón central de la Basílica de San Pedro tras ser elegido el 266 sucesor de San Pedro, abrió una era de cambio y esperanza para 1,200 millones de católicos y del mundo mismo.

El domingo 13 Francisco cumplió 3 años de asumir el liderato universal de la Iglesia Católica; primer sumo pontífice latinoamericano, primer jesuita y también el primero en gobernar cuando hay dos papas, pues su antecesor Benedicto XVI vive como papa emérito.

Este jesuita de espíritu franciscano es el primer americano en el solio de Pedro y el primero no europeo desde que el año 741 murió el sirio Gregorio III.

Con una curia romana minada por intrigas y pleitos entre tradicionalistas y liberales, muchos que se dan vida de príncipes y la Iglesia que pierde fieles por acción de las sectas, escándalos de ella y avance del secularismo ateo; Francisco enfrenta los retos con sencillez, misericordia y acercarse a los que sufren y a los pobres, pues quiere una Iglesia pobre y para pobres.  

Recién electo nombró una comisión de 8 cardenales que estudia la reforma de la curia; otra para cambiar su estructura económica y una más para dar trasparencia y reformar el Instituto de Obras Religiosas, el llamado Banco del Vaticano, que realizó largo tiempo hechos financieros escandalosos y a cuyos actores se atribuye el asesinato del “Papa de la sonrisa” Juan Pablo I

En 2014 creó la Secretaría de Economía, ministerio encargado de dirigir las actividades económicas y administrativas de la Santa Sede, que encontró 3000 mil millones de euros en las arcas de las congregaciones pontificias.

Sus acciones de cambio trascendieron a toda la organización y estructura eclesial; mas Francisco debe ir despacio para llegar lejos, porque son vistas con recelo en parte de la curia vaticana.

Convocó ya a dos sínodos de obispos sobre la familia: uno  extraordinario en 2014 y otro ordinario en 2015, pues quiere desplegar la acción pastoral hacia ese núcleo social, los divorciados, los geys y demás, separados de la Iglesia para reatraerlos.

Su expresión “¿quién soy yo  para juzgar a los homosexuales”, al regreso de Brasil, tras la Jornada Mundial de la Juventud en julio de 2013 (cuando dijo a los muchachos “hagan lío”) en su primer viaje internacional, trasluce que desea que la Iglesia los comprenda.

Sus dos consistorios han sido para darle dimensión más universal a la Iglesia al nombrar cardenales de todas las latitudes. En el segundo, en 2015, creó cardenal al arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, quien lo invitó a la capital michoacana y dice que aceptó y le explicó que en su viaje a México visitaría ciudades no visitadas por los papas y llevar su mensaje y bendición.

Con idéntico afán de afianzar la catolicidad de la Iglesia llamó a la curia a sacerdotes y obispos de todo el mundo; lo que se refleja en la Casa Santa Marta, donde él y ellos viven y se encuentran a diario, en el Vaticano. 

Avanzó en la “tolerancia cero” de Benedicto XVI contra la pederastia de los curas a los menores, que tanto ha desprestigiado a la Iglesia: designó una comisión para prevenirla y mediante un ”Motu Proprio” reformó el código penal de la Santa Sede y aumentó las penas a los pederastas.

En su primer año de pontificado publicó su primera encíclica “Lumen fidei” (Luz de la fe), la mayor parte escrita por Benedicto XVI y completada por Francisco.

En 2015, la “Laudato Si” (expresión de San Francisco de Asís, que significa Alabado seas), primer documento pontificio sobre ecología, que plasmó su preocupación por el medio ambiente y ha inspirado foros internacionales y acciones de los gobiernos.

Aparte de su acción eclesial, medió en dos conflictos latinoamericanos con más de 50 años: la reanudación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y la negociación las FARC y el gobierno de Colombia, para finiquitar enfrentamientos y tensiones en este país.

Además, en 2014 fue anfitrión en el Vaticano de una oración por la paz en Medio Oriente con el presidente israelí Simón Pérez y Mahmud Abás, el palestino.

De sus diez viajes internacionales, cuatro han sido a América, su continente: a Brasil en 2013 a la Jornada Mundial de la Juventud; a Ecuador, Paraguay y Bolivia; a Cuba y Estados Unidos, por el Foro Mundial de las Familias, en 2015, y a México en febrero, cuyo recuerdo imperecedero está muy fresco. 

En el trayecto a México, bajó en La Habana, para entrevistarse con  Cirilo I, patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, conforme a su apostolado ecuménico de buscar la unión de todos los cristianos. 

Llama la atención su insistente súplica de que oremos por él, su abandonar el boato y no vivir en los recintos pontificios, su romper protocolos para acercarse a enfermos y menesterosos; lo que ya hacía como arzobispo de Buenos Aires, cuando dejó el palacio y el auto arzobispales, vivía en un departamento sencillo y visitaba las “villas”, grandes núcleos de población pobre.

@chavafloresll