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Alguien oculta información que puede clasificar como criminal la construcción de la Línea 12 del Metro

Escrito por Ángel Pujalte Piñeiro* el . Publicado en Nuestros Columnistas

Por el ingeniero Ángel Pujalte Piñeiro*

Tercera y última parte

Hasta el momento no se han dado a conocer todos los cambios al proyecto original o incompatibilidades que encierra la perversidad con que fue construida la Línea 12 del Metro.El cambio de especificaciones entre lo que se construyó y montó también puede ser una mañosa trampa para esconder todos los demás defectos de la obra, los constructivos. Empezando porque así no se sabe si la cimentación no hubiera fallado también con la carga de proyecto. Porque así como lo que se piensa y hace bien no falla, toda la obra es evidencia de que todo se improvisó a trompa talega. La concepción y la ejecución son compatibles en que ambas están hechas al ahí se va.

Por lo que puede ser un perverso ardid, para esconder la mala calidad de la obra y encima conseguir una renta. Cobrar por hacer porquerías, cobrar por esconderlas y cobrar por arreglarlas. Que conste que no digo que son inteligentes, sino todo lo contrario. Son tontos que se creen listos y muy malacostumbrados, al grado que extraviaron la proporción de las cosas, por lo que la maniobra genial les estalló en la cara y se les cayó el teatrito, exhibiendo lo que en verdad son y lo que en verdad hacen.

Recuerden que el problema nunca está en ser tonto sino en creerse listo. Todo aquél que conoce sus límites y los de la realidad, no se equivoca. Y ante un alacrán volador, nunca debe preguntarse: ¿porque es un bicho feo y malo, que pica y vuela? Sino la pregunta siempre debe ser la misma: ¿Quién le dio alas? Esperemos que los posibles cómplices a los que invocan se den cuenta de lo inocultable y no los solapen.

Los depredadores de presupuestos públicos, impostores de la administración pública, la política y la construcción, también ignoran lo que se conoce como control de calidad. Unos tan extraviados que con un inaudito cinismo y desvergüenza se atreven a declarar barbaridades a los medios. Como un tal Roidemar Ocampo Director de Desarrollo de Negocios de ALSTOM que declaro a El Universal el 16 de marzo, que: “al ser construida más rápido no hubo tiempo de discutir demasiados detalles”. Lo que es un irresponsable ¿que querían velocidad o precisión?

Pero es todavía peor la confesión de la calidad de su trabajo: “Todos los proyectos tienen una curva de fallas de juventud una vez que empiezan a trabajar y empiezan a salir cosas”. Lo que es un disparate que demuestra que ignora que es un salvaje que no sabe trabajar y ve normal ponerle la cola al burro y entregar puras porquerías, que desde nuevas se tienen que reparar.

Cuando en México había ingenieros auténticos, las obras se entregaban el día y hora programada, costando lo presupuestado y se entregaba lo prometido y sin defectos, sin “fallas de juventud”, como poéticamente llama a las evidencias de indolente puestas de cola al burro. Un ingeniero profesional serio sabe antes de poner en operación a una obra, la forma en que se va a comportar y trabajar y que solo hay una forma de hacer las cosas y que es bien hechas. El tal Roidemar Ocampo es un salvaje que deja muy mal parada a ALSTOM y refleja el nivel y calidad “profesional" de las personas que construyeron la Línea 12.

Al respecto Feigenbaum clasifica las fallas en cuatro tipos:

Un defecto crítico amenaza la vida, o inutiliza el producto. La Línea Dorada presenta este tipo de problema, ya que si se descarrila puede matar a alguien. También inutiliza al producto dado que no funciona sin parchar y remendar sobre la marcha todo lo que se rompa y desmadeje con la operación. Simular el funcionamiento no es mantenimiento, aunque así lo llamen.

Un defecto importante hace que el producto no cumpla su función. Este también lo presenta por las mismas razones que el anterior y porque la función de transportar en tiempo y forma se debe suspender para parchar y remendar.

Un defecto secundario es el que baja el rendimiento del producto. Éste es el más interesante para nuestra sociedad, ya que es el que presenta el 99 % de la infraestructura que no cae en las categorías anteriores. Son las obras que no dan todo el nivel de servicio que debieran y que ese servicio deficiente lo prestan a un costo mayor al que logran en otros países.

Es sin ir muy lejos, es el caso del resto de la red del Metro. Que presta un servicio malo a un costo más caro de lo debido. Empezando porque los empleados están de adorno. Cuando el Metro está a punto de caerse en pedazos, se llama a empresas francesas para que vengan a rehabilitarlo porque lo nacional no sirve para nada.

Y encima todas las partes y refacciones por necesidad son francesas. Las llantas a fuerzas deben ser Michelín y no pueden cambiarse por otras de otra marca. Igual las balatas y todas las partes consumibles y refacciones. Por lo que en vez de haber comprado un Metro se compró una dependencia con la que se engorda y fortalece a la economía, industria y trabajadores extranjeros.

Por eso la renuencia de mucha gente a pagar impuestos o a que suban el costo de los servicios. Porque es inocultable que es para engordar la cartera de depredadores de recursos públicos o para pagar el costo de la ineficiencia, ineficacia e ineptitud de administradores públicos o para mantener bienestar y prosperidad extranjero.

El error del Ing. Francisco Bojórquez Hernández es significativo, ya que recicló las especificaciones del proyecto de la línea A. Tan inepto e incompetente que solo se le ocurrió utilizar lo último que encontró en el archivo. Las especificaciones de un tren de 1991 y también extranjero.

¿Porque no se le ocurrió proyectar un tren que le diera trabajo a la industria nacional que ocupe ingeniería, mano de obra y material nacional? Para que la dependencia, aprendizaje, adquisición de conocimientos, habilidades y capacidades y la derrama económica cayera sobre compatriotas. El cual sería el único caso en que se justificarían los errores y fallas que atestiguamos. Que fueran costo del aprendizaje a resolver nuestros problemas con nuestros propios recursos. Y no en beneficio foráneo.

En vez de nacionalismo malinchismo, tan tontos y torpes, que anuncian y pregonan con bombo y platillo un tren del futuro, de tecnología de punta, con los últimos avances del conocimiento, pero con especificaciones de 1991. Mezcla de mediocridad con afán de engañar con productos comerciales que compran en el mercado internacional de lo que les van a ofrecer a sus oficinas, con moche incluido.

Por su parte, la erupción de Oceanografía ilustra los torpes excesos de los depredadores de recursos públicos que simulan ser profesionales de la administración pública y de la política. Pero que en verdad son una variedad de gángster infiltrado en el sector público.

La comprobación de la lucha interna en algunos partidos políticos para que operen como sindicatos de mafiosos, la vemos en el conato de negociar impunidad a cambio del bien común. Como pretende hacerlo la parte del PAN que busca enterrar el cochinero de Oceanografía y exonerar a los delincuentes sociales que se atrincheran en sus filas. Igual que el PRD con la Línea Dorada.

En la ligazón de esas confabulaciones se ve la razón de que los mafiosos de la administración pública, de la política y la construcción se bañen en regadera. Es decir que salpiquen de su estercolero al mayor número posible de compinches. Para ensuciar y hacer coparticipes a muchos, a los que por lo mismo le interesa que no se destape la cloaca.

Por lo que vamos a atestiguar si el PAN y el PRD en verdad son partidos políticos, formados por políticos profesionales, que se distinguen por su interés en prestigiar la práctica de la política a su partido y a las causas que abandera, beneficiando a la sociedad y que tanto son sindicato de mafiosos, defensores de depredadores sociales, oportunistas sin pudor ni vergüenza a los que no les interesa el prestigio de ellos, de sus cómplices, del partido, de sus causas, de la política y menos les importa la sociedad plural y solo les preocupa no caer en la cárcel o que les quiten lo que con tanto trabajo se robaron.

La situación es histórica, por ser crucial en muchos sentidos. El absurdo alcanza niveles insostenibles. En un desproporcionado extravío de fondos y formas, que ha sido posible gracias a vacíos y deformaciones legales. 

La Línea Dorada y Oceanografía exponen la cara desnuda del subdesarrollo, ilustran en forma contundente las carencias y deficiencias legales que en el subdesarrollo permiten lo artificial. Que las plantas no son vegetales sino plásticas. Los administradores públicos no son profesionales de la administración pública sino de la transa, los Ingenieros Civiles no son profesionales de la racionalización de una frontera de la sociedad con la Naturaleza, sino mercenarios de la construcción a trompa talega, los políticos no son profesionales de la política, sino despiadados depredadores de presupuestos públicos. Puros impostores que mal simulan la actividad que fingen.

Lo único bueno que puede resultar de estos pasados de tuestes sería que por fin quedara clara la necesidad de contar con verdaderas leyes y de aplicar el derecho. De tomar al toro por los cuernos y elaborar unas verdaderas normatividades de Profesiones, De la Planeación Física del Territorio y De Obras Públicas.

De una auténtica Ley de Profesiones o de las actividades lucrativas no subordinadas, que establezca los objetivos, principios y límites que impone a las actividades libres el trabajar y formar parte de la sociedad. A las no subordinadas.

El compromiso de ganarse su lugar, haciendo algo útil y valioso para la sociedad y la necesidad de corresponder lo que se obtiene de ella, con el mejor servicio posible. Actualmente las prácticas profesionales son más un ideal informe, indefinido y ambiguo, que un sistema establecido, orientado y regulado.

La propuesta atrofiada y torpe de Ley de Profesiones del senador Miguel Romo Medina, avalada por la senadora Arely Gómez González y el ministro de la Suprema Corte José Ramón Cossio Díaz, concesiona la representación gremial de la ingeniería a mercenarios de la construcción del género de los constructores de la Línea Dorada. ¿Ellos que pueden certificar?

Casualmente distinguidos cofrades de la ICA y CARSO se han alternado la presidencia del colegio. La ICA premió con ella la rentable ocurrencia del analista de precios unitarios de cobrar por no hacer nada, devengar los tiempos perdidos. A partir de lo cual buscan cualquier pretexto para detener la obra, que es la actividad más rentable. Para ellos la inactividad es la que más retribuye.  

El interés que les representa el gremio como tal o la ingeniería, lo demostró el chino que nunca se paró por las instalaciones, ni recibió a ninguno de los despistados que todavía creen en ese cascarón y le llevaban propuestas. Y el senador Miguel Romo Medina en su ceguera pretende someter a los ingenieros a un “código de ética” elaborado por gente con la calidad, principios y valores que exhibe la Línea 12.

La necesidad de una Ley de la Planeación Física del Territorio consecuente del Artículo 27 Constitucional, para orientar la racionalización del desarrollo material del país en el sentido de fincar y propiciar el bienestar y prosperidad material de la población mediante el óptimo aprovechamiento de los recursos naturales. Y también la necesidad de una auténtica y legítima Ley de Obras Públicas consecuente de la Ley de Planeación Física. Para darle coherencia y sustancia al desarrollo material del país y a la práctica de la Ingeniería civil, para lograr así el mayor y mejor desarrollo físico con los menores sacrificios.

Gran parte de la confianza en la impunidad de los depredadores de recursos públicos, se finca en las carencias y deficiencias normativas. Es poco lo que se puede hacer para reclamar y castigar la desviación de conductas profesionales, en ausencia de una verdadera Ley de Profesiones.

Es poco lo que se puede hacer para reclamar y castigar la improvisación, el despilfarro y gasto a tropa y talega de recursos públicos, la falta de estudio y análisis de opciones para encontrar las más convenientes para la sociedad en el largo plazo. La falta de previsión en el desarrollo material de la sociedad, porque no existe una ley de la Planeación Física del territorio.

Es poco lo que se puede hacer para reclamar y castigar las desviaciones de conductas en las obras, la construcción al allí se va, el solo encargarse de lo burdo, del bulto y descuidar el detalle y la calidad. Porque los mismos mercenarios de la construcción se cuidaron de deformar la Ley de Obras Públicas para inutilizarla. Para que quedara como una ley para lavar dinero.

Para que un funcionario entregue recursos públicos a un cómplice externo y en forma independiente de los resultados nadie resulte responsable de nada. Que nadie sea culpable de nada.

Pero no está todo perdido ni la sociedad tiene amarradas las manos. El verdadero cometido, su existencia, carácter y composición, se puede desprender de las relaciones, los comportamientos y sus efectos, como claramente los revelan la documentación y el curso de los acontecimientos.

Los documentos del proyecto demuestran la solicitud de incoherencias y en quien o quienes (comité) recae la culpa de las insuficiencias y errores conceptuales del proyecto. Que todo apunta a Bojórquez, al que todavía no le cae el veinte. En cuyo caso a quien se va a hacer responsable. ¿Al Poli, a la voca, a la secundaria, por certificar y titular a gente que debieron reprobar en la primaria?

Eso por un lado, por otro y sobre la base que todas las especificaciones particulares del proyecto estén mal hechas. Falta revisar al proyecto desde el punto de vista de las Especificaciones Generales de Obra. Las que claramente ignoran las obras perredistas. Como dejan ver que las entradas y salidas a los segundos niveles los diseñaron dibujantes y no ingenieros.

La revisión de desplomes, desnivelaciones y desalineación de los elementos constructivos puede resultar espantosa. La calidad de los concretos y su compactación también se deben revisar. Existen por lo menos dos manantiales al interior del túnel que son problemas de impermeabilización.

Y otro terreno pantanoso es la verificación de los volúmenes de obra, con los de proyecto. Los periódicos reportan la falta de secciones completas que no se construyeron, en la estación Ermita.

En el manejo administrativo se nota ineptitud y mala fe en el incremento del costo de la obra por un lado y reducción de la cantidad y dificultad de obra por el otro. El proyecto original consideraba un pequeño tramo superficial y la mayoría del trazo subterráneo. Y es mucho más caro construir un tubo subterráneo, que incluye al tren, que solo poner al tren en la superficie. Aún así el costo se disparó para arriba y la cantidad y dificultad de obra, para abajo.

Falta ver quien es el responsable de cambiar el proyecto de subterráneo a superficial. Porque ese cambio se puede tipificar como fraude y encima tiene mala puntería, pues puso la entrada al túnel como boca de tormenta de las aguas de lluvia que escurren del cerro de la Estrella. Las que se suman a los veneros del túnel.

El contrato a precio alzado implica que incluye todo. Por lo que no es válido ningún reclamo por trabajos no considerados en el contrato original.

Hay contrato de obra adicional tan cínico que es por rellenar sobre el cajón y pavimentar el relleno. Como que el contrato original solo incluía hacer el hoyo y el cajón sin incluir rellenar el hoyo ni pavimentar el relleno.

Por lo que hay mucho que aclarar sobre la forma en que se proyectó, se contrató, se administró y construyó la L12 para determinar responsabilidades y culpas. Los comportamientos no son nuevos, son los típicos de la infracultura en la construcción. Como lo demuestra el libro.

Pero de lo que no puede quedar duda es que este nivel de anarquía e irracionalidad en las prácticas profesionales, en la administración de recursos públicos, en la planeación física y en las obras públicas no puede seguir. El manejo irracional e irresponsable del país no nos permite salir del subdesarrollo. 

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.