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REPÚBLICA BANANERA: Ángel Pujalte Piñeiro

Escrito por Ángel Pujalte Piñeiro el . Publicado en Nuestros Columnistas

*Nos abofetea el cavernismo y cinismo

Las consecuencias no mienten y con una contundencia que no cabe bajo la alfombra. Por mucho que nos consideremos civilizados, con decoro y dignidad, nos abofetea el cavernismo y cinismo.

Es inocultable la inconciencia y descaro. Ni hablar del vacío de inteligencia, principios y valores, que hace inconcebible lo que sucede a la vista de todo el mundo. Al más fantasioso novelista no se le ocurriría ni a ningún editor le parecería verosímil. Nuestra realidad propasa por mucho a lo imaginable.

La inteligencia avanza en la medida que distingue las diferencias y separa lo distinto y la sinrazón en la que deja de distinguir y nubla el entendimiento. Después de haber alcanzado algunas luces a mediados del siglo pasado, periclitamos y vamos cayendo al oscurantismo.

Se han perdido demasiadas distancias. Como entre: Engañar ingenuos y al mundo real. Política y artimaña. Servidor público y depredador social. Profesional y charlatán. Honesto y corrupto. Corrupto y criminal. Cualquiera creería imposible tanta confusión.

Pero a los extravíos anteriores se le agregan el de corrupto con inepto. Tenemos una innegable tradición de corrupción, documentada en la colonia, la época de Juárez y el siglo pasado, pero con algo de pudor y vergüenza.

El avance del país se reflejaba en sofisticarla, disimularla y acotarla a ciertos límites, formas y condiciones. A mediados del siglo pasado la mordida en la obra pública era del 5 % porque el funcionario se opinaba socio del contratista y se permitía 10 % de utilidad sobre costos reales.

El descargo conceptual del servidor público era que no traicionaba ni robaba a la sociedad, sino se asociaba con el contratista para “hacer bien” las cosas, para cumplirle de mejor forma a la sociedad. Lo apoyaba a cambio de cobrar lo justo y hacer un buen trabajo. No le admitía porquerías y debía corregir las fallas a su costo y riesgo y se castigaba no cumplir a un nivel decoroso. Las obras se daban a dedazo, pero no a incompetentes, sino a los que mejor garantizaban los resultados. Era obligatorio el cumplimiento riguroso del presupuesto, programa y calidad. La moral era discutible, pero no tan obscena como la actual.

Además de esas formas y límites también se extraviaron las que hay entre delincuente e incapaz. El comportamiento en la medida en la que es más ilegitimo, requiere mayor capacidad, que la necesaria para el legítimo. Cualquier delincuente de mediana categoría sabe que tiene que hacer muy bien lo que hace. Porque de otra forma se insubordinan las victimas, hace necesaria y urge la intervención de la policía o la misma mafia interviene, para evitar perjuicios al “negocio”.

Esos extravíos demuestran la pertinencia de mi respuesta a la mafia de la construcción, que cuestionó si buscaba que no “ganaran” dinero. A lo que pedí que lo vieran desde la relación entre lo que se toma y deja. Tomar menos de lo que se deja te hace caro o barato. Tomar más o no dejar nada, te hace ratero. Y dejar perjuicios y problemas a cambio de lo que se toma, te hace un hijo de la fregada.

Y el consorcio constructor de la Línea 12, con derroche de ineptitud, incapacidad, incompetencia e inconsciencia excedió las formas y límites de: la política, administración pública, profesionales, corrupción y hasta delincuenciales. Mostrando una total ausencia de: autocrítica, noción de las proporciones y capacidad para medir consecuencias. Lo único bien hecho es un enorme ridículo digno de Ripley. Se merecen un cero, pero con compás.

La opinión pública permanece estupefacta y al parecer también el gobierno. Aunque lo deseable es que en realidad el gobierno este actuando en forma prudente. Que antes de asumir una posición, sin prejuzgar nada, recolecte las evidencias pertinentes para dimensionar las deficiencias, irresponsabilidades y culpas. Que busque poner las cosas en su lugar y darle a cada quien su merecido, empezando por la sociedad, que por muy despistada, confiada o noble que sea, no merece una iniquidad tan cínica y desproporcionada.

Aunque el exceso de recato del gobierno y la tradición de encubrir los errores y deficiencias gubernamentales, también da a pensar que puede simular ir en la dirección correcta, para terminar yendo en la dirección incorrecta, encubrir los delitos e indultar a los delincuentes.

En cualquier caso, lo que haga va a exhibir al gobierno actual, los principios, valores e inteligencia del Jefe de Gobierno, de los legisladores locales y federales y con ellos a nuestra democracia y evolución social. Si somos una primitiva republica bananera o tenemos algo de principios, racionalidad y esperanzas.

La democracia no es un fin sino un medio. Y el fin de la democracia es lograr que los servidores públicos trabajen a favor de la sociedad. El frankenstein social, el monstruo que se vuelve contra su creador, no es la ciencia, sino los servidores públicos desbordados, que se apropian de los asuntos que la sociedad le confía, para explotarlos como su propiedad.

Por eso, esta por verse si una “loca academia de esquizofrénicos” capotea el escándalo, trata de ocultar lo inocultable y pretende seguir adelante como si nada. O si el gobierno trabaja para la sociedad y saca del fango al descarrilado tren de la administración pública, lo sube a las vías de la corrección y encamina hacia el bien común.

El Dr. Miguel Angel Mancera Espinosa hasta ahora no se le ve mancha ni culpa. Los descabellados disparates, frenético desorden, desbordada corrupción y escabrosa delincuencia son de la administración anterior. De la que formó parte, pero en apariencia sin relación con lo que le heredan y estalla en la cara. Si la mafia no lo tiene agarrado de alguna cola que le pise, si es hombre libre con la frente en alto, es mayor su derecho a reclamar, que su necesidad de ocultar nada.

Los ineptos, en grado demencial: políticos, administradores públicos, profesionales, corruptos y delincuentes, le tratan de hacer creer que si no les encubre sus descomunales monstruosidades, él es el que se va a manchar y la sociedad le va a acreditar a él las culpas. Que va a ser a él, al que la sociedad y la historia, le van a achacar todas las culpas. Cuando es exactamente al revés.  

La “política” significa desde lo más sublime del hombre, a lo más ruin y bajo. El comportamiento de sus antecesores es más ruin y bajo que sublime él lo puede contrastar exponiendo la cara sublime de la política. Puede lucirse con la sociedad y la historia. Los anteriores tampoco representaron una administración pública decorosa, lo que le brinda la oportunidad y el compromiso, de recuperar la dignidad de esa actividad.

Tampoco el comportamiento fue profesional ni hicieron Ingeniería Civil, sino antiingeniería. El proyecto no es de ingeniería sino receta de brujería. La ingeniería compagina y especifica a todas las partes. En cambio las recetas de brujería no compaginan ni especifican nada. Piden agregar patas de araña, sin aclarar la especie de araña ni si deben ser las patas delanteras, traseras, izquierdas o derechas y menos la cantidad. Piden agregar tierra de panteón, sin aclarar de que panteón, de la entrada, de una tumba o pasillo. Si orgánica, arenosa, limosa o arcillosa. Y menos el SUCS. En vez de proyecto de ingeniería civil elaboraron una receta de brujería.

También rebasaron los límites y reglas no escritas de la corrupción, trasponiéndola a crimen organizado. Y hasta excedieron las tolerancias de la cordura llevando la delincuencia a niveles demenciales.

Todo lo cual son oportunidades y obligaciones. Es oportunidad para demostrar lo que es la política digna, la administración pública legítima, el comportamiento profesional, la auténtica ingeniería civil y de poner un hasta aquí a la impunidad y anarquía.

Si hace esto la sociedad lejos de reclamarle y achacarle los problemas y culpas, se lo va a reconocer. La sociedad no es de retrasados mentales ni tan ciega que no se dé cuenta de lo que pasa ni por que pasa. Quien se conduce en forma digna y correcta y quien no. Quien procede a favor de la sociedad y quien encubre a depredadores sociales. La gente distingue perfectamente a los cleptocratas cuya connivencia les impone el deber de una penosa servidumbre que implica traicionar a la sociedad y encubrir las aberraciones de los compinches.

El caos obliga a tomar por los cuernos el desmedido desorden que acompaña a la gente sin formación, principios ni valores, a los que la alternancia les abrió el acceso a cargos públicos que ven como botín del que tienen derecho de servirse sin recato ni medida. La Línea 12 y Oceanografía son evidencias de la anarquía efecto adverso de la alternancia.

Para amarrar manos y cerrar arcas el Doctor Miguel Angel Mancera Espinosa debe demostrar un comportamiento meritorio que contraste con el brutal de los arribistas. Que como político se comporte como un verdadero mandatario: que interprete el momento histórico en su real dimensión y actúe como el estadista que se requiere y se labre un monumento en los anales nacionales, en vez de una infausta notoriedad de gris indolencia que lo despeñe al basurero de la historia.

Que ejemplifique la actuación correcta de un administrador público. Empezando por poner en su lugar al retrazado mental que certificó que no existía conflicto de intereses en encomendar los intereses de la sociedad a un ex empleado y hermano de un vicepresidente de una contratista.

Es público y notorio que la SFP, los OIC y contralorías lejos de evitar y castigar el mal comportamiento de los servidores públicos, se dedican a borrar huellas y esconder evidencias. Pero este señor, no sólo no borró huellas ni escondió la corrupción, sino que él mismo puso en evidencia su mareo, por la altura del tabique que escaló, que le hizo creerse con poder de decisión. Se erigió como juez y de sus pistolas dictamino lo correcto e incorrecto.

Es claro que no actuó a favor de la sociedad, de la corrupción, ni de los delincuentes, para lo cual debió taparle el ojo al macho, borrar huellas y mantener el desorden dentro de ciertos límites de evidencia y ostentación.

Pero ni se cubrió él mismo ni al procedimiento que dejó todo plagado de ilegalidades e incongruencias. Lo que es una ocasión invaluable para demostrar que el legítimo fin de la administración pública es cuidar los intereses de la sociedad en contraposición con los de los depredadores sociales.

También puede demostrar que el que se porta bien no necesita encubridores. Es oportuno terminar con la actuación de tapaderas de los OIC y hacerlos verdaderos Órganos de Control de los “servidores públicos”. Unos OIC que dejen de ser alcahuetes y en verdad se avoquen a corregir las conductas desviadas de los servidores públicos.

Llama la atención la estulticia de los “legisladores” que solicitaron que los 489 millones federales no justificados, en vez de regresarlos a la Federación se gasten en la ciudad. Dejando ver que creen que están disponibles en alguna parte. Cuando la realidad es que ya no existen, ya se los robaron. El Gobierno de la Ciudad se lo entregó al consorcio a cambio de nada.

Ni siquiera es fraude, que es documentar trabajos no hechos. Inflar conceptos y volúmenes. De lo que hay. El Gobierno entregó 489 millones sin documentar nada, lo que es robo en despoblado, con cómplices en ambos lados.

La carencia de una Ley de Planeación Física y la depravación de la Ley de Obras Públicas propicia el desmán de arrancar obras sin saber a donde se va o con recetas de brujería y resolver todo sobre la marcha y en las rodillas. Lo que es parte de lo que causó los problemas de la Línea 12.

Pero aunque la existencia de auténticos ordenamientos en esos campos es necesaria y representan otras aportaciones con las que se puede lucir el Dr., Mancera, no son las únicas herramientas disponibles para meter orden en el aquelarre de la Línea 12.

Es innegable la violación al Artículo 134 Constitucional. Casi no hay ley y reglamento que en su delírico extravío no hayan violentado. Prácticamente descuidaron tanto las formas que desbordaron el ámbito administrativo del derecho público para invadir el Civil y con holgura el Penal. Lo que requiere dejar el afán de querer verlo como “pecata minuta”, “mala suerte” o exabruptos administrativos y ver las cosas como lo que realmente son: delitos, cometidos por delincuentes.

Es inocultable el contrato por 17 mil millones de una obra en mayoría subterránea y que redujeron los trabajos y complicaciones a la mitad y en vez de reducir el costo lo aumentaron. Los procedimientos documentales no resisten una revisión seria. Y repito, son evidencia para configurar delitos de la gravedad del robo, fraude y estafa.

Tampoco se ve por ningún lado un comportamiento profesional. Un proceder con profesionalidad, con la seriedad, formalidad, escrupulosidad y responsabilidad correspondiente con la gravedad y eminencia de los asuntos que se manejan. Lo que le permite al Dr., Mancera exponer el verdadero comportamiento profesional del político, administrador público e ingeniero civil.

El consorcio desesperado trata de reducir los problemas circunscribiéndolos a detalles aislados como incompatibilidad entre ruedas y rieles o la petrografía del balasto, que además quiere dar a entender o manejar como causado por mala suerte. A pecatas minutas del azar que a cualquiera le pudo haber pasado. Pero como dijera Galileo: “y sin embargo se mueve”, o más bien, “no funciona” lo que evita desviar la atención de la obra civil y de la visión de conjunto.

Toda la evidencia apunta a la obra civil y a la ingeniería civil. Porque aún aceptando sin conceder que las ruedas sean compatibles con los rieles entonces las fallas están en el trazo. En errores de los que parte ya afloraron a la luz pública. Como que el radio de curvatura en unas vueltas no es adecuado. Que son más cerradas de lo que pueden ser. Que en vez de tener 400 metros de radio de giro, algunas tienen 180. Solo faltó una vuelta en U.

Lo de mandar a revisar el balasto es muy burdo. Porque la petrografía del balasto es lo de menos. Lo determinante en la sustentación, que es lo primero que se debe revisar, lo que esta bajo el balasto. La mecánica de suelos de la terracerías que debe cargar al balasto y al tren.

Que presenten los estudios de mecánica de suelos y el diseño de las terracerías bajo el balasto, además de el del balasto. Y las pruebas de control de calidad del tendido de las terracerías y el balasto. Lo existente es evidencia imbatible de la competencia y calidad del ingeniero gerente del proyecto, que se encargó de que todos los que debían participar lo hicieran y de que todo lo que debía de haber lo hubiera, del ingeniero mecánico de suelos, que hizo los estudios y diseño las terracerías, del ingeniero constructor que materializó los diseños de los proyectistas, como lo pensaron y del ingeniero supervisor que cuidó que no hubiera causas asignables en las desviaciones de la obra.

Existen infinidad de procedimientos para verificar el cumplimiento y nivel de todas y cada uno de los eslabones de la cadena de responsabilidades de cada concepto de la obra. De entrada para verificar la sustentación la manera más sencilla y sin ir mucho a fondo, es hacer una prueba de carga. Nivelar la vía. Medir el nivel de la vía descargada y después bajo un tren cargado. Si la vía se hunde, explica la fractura de durmientes y grapas, sin que por eso se deje de revisar la calidad de los mismos. La vía se hunde en proporción directa con la incompetencia del “ingeniero gerente del proyecto”, “ingeniero geotecnista”, “ingeniero constructor” e “ingeniero supervisor”.

Toda la línea rebosa fallas en la obra civil. El Universal el 21 y el 23 de abril publicó sendos artículos sobre la “incompatibilidad” de los andenes. La reportera Johana Robles se percató de la irregular separación entre el andén y el acceso al tren, que en forma caprichosa varía de 4 a 16 cm. En Mexicaltzingo de 9 cm. En Parque de los Venados en una parte mide 16 cm., en otras 4 y 10 cm. Una usuaria ya se lastimó una pierna.

Sandra Hernández denunció incongruencia entre la longitud del tren con la de los andenes, anarquía hasta entre los andenes de la misma estación. A la estación Insurgentes de un lado le sobran 12.80 m. y del otro 12.00 m. la estación Mexicaltzingo es la más pareja ya que en ambos sentidos le sobran los mismos: 12.00 m. Y la más dispareja es la estación Zapata, que de un lado le sobran 12.40 m. y del otro 6.00 m. Como si fueran diferentes los trenes que van que los que vienen

Sandra Hernández calcula en 240 metros la longitud de andén desperdiciado en las 20 estaciones. Sin decir que el Artículo 134 Constitucional ordena que “los recursos económicos de que dispongan el Gobierno Federal y el Gobierno de Distrito Federal, así como sus respectivas administraciones públicas paraestatales, se administrarán con eficiencia, eficacia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados”.

Y esos metros de andén desperdiciado son flagrantes violaciones al Artículo 134 Constitucional. Pero también ese desgarriate en las medidas exhibe el desorden con el que se construyó la Línea 12.

Y las anárquicas medidas son las fallas más notables, pero también las menos graves. Son peor como evidencias de que todo se hizo al “hay se va”. Y más preocupantes que las fallas externas, las superficiales, son las que no se ven, las que están escondidas en el interior de la obra.

De fuentes confiables sabemos que el armado en los muros milán se aventó al allí se va. Lo que causa problemas con el recubrimiento y comportamiento excéntrico del muro. Pero hasta esos problemas también quedan en segundo término tras el hecho que nunca encontraron las preparaciones para amarrar las varillas de la losa de fondo y la losa tapa.

Por lo que, quien sabe que brujería, porquería o tarugada hicieron en cada caso, para “amarrar” las varillas de la losa de fondo y de la losa tapa, al armado de los muros milán, con quien sabe que consecuencias en la resistencia, integridad y comportamiento de conjunto. Y junto a los errores en la obra, están los administrativos, ya que todos esos trabajos, que en una obra bien hecha son innecesarios, y que hicieron más para esconder lo mal hecho que para corregirlo, los estimaron y cobraron como “trabajos extraordinarios”.

Y además de esta muestra, quien sabe que más trapacerías hicieron. Que ya no pudieron inflar más los volúmenes y conceptos extraordinarios, que lo están y no resisten una revisión seria. Por lo que prefirieron cobrarlos sin generarlos ni justificarlos. Los 489 millones.

 Una empresa seria y no mafiosa, documenta todos los cambios de proyecto en previsión de cambios, modificaciones y problemas a futuro. Y una sin principios ni valores esconde todo para no documentar su ineptitud, incompetencia e inmoralidad.

Pero toda obra es evidencia física inocultable, en la que se puede verificar la cantidad y calidad de todas sus partes sin necesidad de romper nada. Verificar la geometría no tiene dificultad. Y existen pruebas no destructivas (magnéticos y sónicos) para verificar la ubicación de los armados en los muros milán y las losas. Y tampoco es gran cosa verificar la fidelidad entre lo encontrado en la obra con lo documentado y lo cobrado.

El libro “La infracultura en la construcción” clasifica a los supervisores en tres tipos de: “Los ciegos y de corta estatura, los tuertos y los que ven”. Y a la Línea Dorada la supervisó un ciego. En un noticiero apareció representando a la empresa supervisora el “ingeniero” Gerardo Ferrando Bravo.

Él es un político de la ingeniería: Fue coordinador ejecutivo de la Comisión de Estudios Administrativos, coordinador de la Administración Escolar, director general de Planeación, secretario general administrativo y Tesorero de la UNAM. Ex presidente de la Academia de Ingeniería y Premio Nacional de Ingeniería 2010. Todo lo cual habla muy bien de sus habilidades como político en el ambiente universitario, del que brincó a la grilla de la ciudad de la que 1982 fue delegado en la Venustiano Carranza y en la segunda mitad de la administración de Ramón Aguirre y la primera de Manuel Camacho Solís en el DDF, de 1984 a 1992 demostró sus dotes políticas como director general del Sistema de Transporte Colectivo-Metro.

En el cual presume que casi duplicó la extensión de la red de servicio del Metro y da a pensar en los contratos que servicio le habrá hecho a la industria francesa, que el presidente de Francia Francois Mitterrand le otorgó la condecoración del Orden Nacional al Mérito. (¿Cuanto les habrá dado a ganar?) Después del Metro regresó a la UNAM como tesorero general.

Y ahora éste político de la ingeniería aparece como director de la empresa CONIISA que supervisor de la Línea 12. Lo cual deja ver otra faceta de la mafia de la construcción. Que son los mismos que van cambiando de posición. En el Metro él fue el que le otorgaba y firmaba los contratos a la ICA.

Y ahora reaparece como director de CONIISA, la empresa que supervisó la construcción de la Línea 12. ¿Y cuando antes de la Línea 12 se había parado siquiera en una obra? ¿Que sabe de construcción? ¿Estará siquiera consciente del problema en que esta metido? Lo dudo.

Todas las notables disparidades geométricas que han documentado los reporteros del El Universal, son medidas fuera de tolerancia de las especificaciones generales de obra, evidencia de trabajos a trompa talega y de una pésima supervisión de obra. El que el consorcio haya cobrado 489 millones sin documentarlos ni justificarlos lo hace cómplice por haber autorizado su cobro. ¿Cuanto le habrá tocado?

Hasta ahora había sido hábil en no llamar la atención. Pero el 29 de abril Johana Robles publicó en El Universal el vergonzoso ridículo en el que lo mete tratar de lavarse la cara sin embarrar mucho a sus cómplices.

Por un lado pretende exculparse alegando que desde 2011 advirtió que un radio de curvatura menor a 250 m. va a causar problemas. Como la necesidad de bajar la velocidad y las mordidas en las vías, por la diferencia de longitud entre el riel interno con el externo, La ingeniería se deja ver en no dejar problemas. Solo hay una forma de hacer las cosas y es bien hechas. Cualquier otra forma son porquerías.

Por otra parte trata de exculpar a sus cómplices actuando con la sugerencia que si los defectos y deficiencias de proyecto y obra se incluyen en el manual de mantenimiento, entonces dejan de ser vicios y se transforman en virtudes. Lo cual es otra idea de retrazado mental.

Bajo esta óptica, la Línea 12 no es una porquería a la que se tenía que estar remendando y parchando desde antes de ponerla a funcionar. Otro fraude es llamar mantenimiento a los parches y remiendos que constantemente se le tienen que hacer para evitar que se caiga en pedazos por estar todo mal proyectado, pésimamente diseñado y peor construido. 

Es un engaño muy grande, al que hace necesario el fraude, llamar mantenimiento a los remiendos necesarios para tapar las porquerías y hacer que medio funcione todo, pero es más grave pretender que esos trabajos se les paguen. Es al revés, se les debe exigir que de su bolsa se pague todas las correcciones de proyecto y obra necesarios para que todo opere y funcione bien. Sin problemas, a un mínimo costo de operación y sin necesidad de correr a hacer constantes parches y remiendos para que funcione caro, mal y de malas.

Y que no requiera, como todo lo bien hecho, que se le haga mantenimiento y verdadero, hasta después de una buena cantidad de años, kilómetros recorridos y pasajeros trasportados. Como cualquier sistema ferroviario del mundo bien proyectado, diseñado y construido. Y no que antes de entrar en operación requiera maquillaje y que encima se les pague por esconder las porquerías.

Imaginen un coche de agencia al que se debe ajustar antes de sacarlo y cada mes y que la agencia alege que no es vicio o defecto, porque lo puso en la letra chiquita del manual de mantenimiento. ¿Que agencia por sinvergüenza que sea, tendría cara para defender algo así?

De la incompetente Ley de Profesiones del Senador Miguel Romo Medina

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1519-inviable-iniciativa-de-ley-de-profesiones-que-pone-la-iglesia-en-manos-de-lutero

De los diferentes aspectos de la corrupción en la Línea Dorada

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/2271-la-infracultura-angel-pujalte-pineiro

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/politica/1490-a-flote-las-porquerias-de-obra-publica-que-permiten-funcionarios-corruptos-que-solo-buscan-tajadas

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1787-se-desmoronan-teatritos-que-desnudan-delirante-perversion-politica-administrativa-y-profesional

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/politica/1855-a-flote-la-perversidad-que-se-anida-entre-negociantes-enquistados-en-la-administracion-publica

http://www.grillaenelpoder.com.mx/news/index.php/columnas/columnistas/1928-alguien-oculta-informacion-que-puede-clasificar-como-criminal-la-construccion-de-la-linea-12-del-metro

*Autor de: La infracultura en la construcción, La anomia, Disección de la Ley de Obras Publicas y Servicios Relacionados con las Mismas, ¿A dónde Vamos, México? ¡Fe de Erratas del Desarrollo Nacional! y en proceso de publicación: El descalabro de la razón, La hermana perversa de la Ingeniería Civil y Recensión metafísica.